03/02/2026 - Edición Nº1092

Internacionales

Tragedia terrorista

Masacre en Bondi Beach durante celebración de Hanukkah deja doce muertos en Australia

14/12/2025 | Un ataque armado en plena festividad en playa icónica causa pánico y múltiples víctimas.



Australia vivió una tarde de horror absoluto cuando un ataque armado interrumpió una celebración judía en Bondi Beach, uno de los lugares más emblemáticos de Sydney. La violencia estalló durante el evento comunitario “Chanukah by the Sea”, al que habían asistido familias enteras para participar del encendido de velas y actividades culturales. El resultado fue devastador: doce personas murieron y casi treinta resultaron heridas, entre ellas varios niños.

El ataque se produjo en plena temporada turística, cuando la playa estaba especialmente concurrida. Testigos describieron escenas de pánico masivo, con personas corriendo hacia los locales cercanos, intentando resguardarse detrás de autos estacionados o buscando ingresar a los comercios de Campbell Parade. El caos inicial se vio agravado por la sospecha de que podía haber más agresores o explosivos en la zona.

Hanukkah, conocida como la Fiesta de las Luces, es una celebración judía que dura ocho días y conmemora un episodio histórico ocurrido hace más de dos mil años: la recuperación del Templo de Jerusalén y el milagro del aceite que, según la tradición, debía durar un día pero se mantuvo encendido durante ocho. Durante la festividad, las familias encienden cada noche una vela de la menorá, comparten comidas típicas como latkes y sufganiot, realizan juegos con el dreidel y celebran actividades comunitarias. En muchas ciudades del mundo, especialmente en comunidades judías numerosas, se organizan eventos públicos al aire libre, como "Chanukah by the Sea" para marcar el inicio de esta festividad.

Las autoridades de Nueva Gales del Sur desplegaron un operativo inmediato que terminó con uno de los atacantes abatido y otro detenido. También se encontraron dispositivos explosivos improvisados cerca del área principal del evento, que fueron desactivados por equipos especializados. La policía confirmó luego que se trató de un ataque terrorista con motivación antisemita, lo que encendió alarmas en todo el país.


La celebración de Hanukkah convocó a familias y niños en Bondi Beach antes del estallido de la violencia.

Un testigo clave: el abogado de derechos humanos que sobrevivió al ataque

Entre los sobrevivientes del ataque se encontraba Arsen Ostrovsky, un reconocido abogado de derechos humanos y referente comunitario que había asistido al evento para acompañar a familias de la comunidad judía local. Ostrovsky, que nació en Israel y se trasladó a Australia hace poco más de un año, trabaja en organizaciones dedicadas a combatir el antisemitismo y promover la convivencia multicultural, por lo que su presencia en la celebración era habitual.

Durante el tiroteo, fue alcanzado por fragmentos del ataque y terminó con una herida en la cabeza, algo que él mismo mostró en una fotografía que publicó en redes sociales, donde se lo ve con el rostro ensangrentado y visiblemente conmocionado. Su imagen se volvió uno de los primeros registros directos del horror vivido en Bondi Beach.


Arsen Ostrovsky, abogado de derechos humanos herido en el ataque, relató escenas de terror vividas durante la masacre.

Horas después, ofreció un testimonio que rápidamente se viralizó. Describió haber visto padres cubriendo a sus hijos, personas tirándose al suelo para protegerse y “escenas de terror que nunca imaginó vivir en Australia”. También destacó que escuchó múltiples disparos y que, en medio de la confusión, temió que hubiera más atacantes escondidos entre la multitud.

Ostrovsky remarcó que el ataque fue “un golpe devastador para la comunidad judía” y advirtió sobre el creciente clima de odio que se viene registrando en el país. Expresó que nunca pensó que tendría que revivir una situación de ese nivel de violencia después de haber dejado Israel, donde ya había presenciado incidentes de terrorismo. “Australia es mi hogar ahora. Lo que viví hoy no debería ocurrir jamás en un lugar como este”, afirmó.

Servicios de emergencia trabajando en Campbell Parade, la zona donde comenzó el tiroteo.

Su relato agregó una dimensión humana al impacto del ataque: la de quienes dedicaron su vida a defender los derechos de otros y, aun así, se encontraron de frente con uno de los episodios más violentos de la historia reciente australiana.

El episodio se inscribe en un contexto más amplio: desde hace más de una década, Australia viene registrando un incremento en los incidentes de odio religioso, especialmente tras los ciclos de tensión internacional vinculados al conflicto en Medio Oriente. Organizaciones judías habían advertido en los últimos años sobre agresiones verbales, vandalismo y amenazas, lo que llevó a reforzar medidas de seguridad en escuelas, sinagogas y festividades públicas.

Históricamente, Australia ha sido considerada un país seguro, con una de las legislaciones sobre armas más estrictas del mundo, implementada tras la masacre de Port Arthur en 1996. Aquella tragedia transformó la política nacional al imponer controles exhaustivos sobre la posesión de armas. Por eso, la violencia ocurrida en Bondi Beach golpeó especialmente fuerte a la sociedad australiana, que no está acostumbrada a enfrentarse a ataques de esta escala.

El primer ministroAnthony Albanese, prometió una respuesta firme y coordinada, anunciando la convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional y el despliegue de patrullaje reforzado en sitios sensibles. Líderes comunitarios de distintas religiones ofrecieron mensajes de solidaridad, mientras psicólogos y equipos de asistencia fueron desplegados para acompañar a sobrevivientes y familiares.

Mientras avanza la investigación, Sydney intenta recomponerse del impacto emocional de un ataque que no solo dejó víctimas mortales, sino que también sacudió la sensación de seguridad pública en uno de los destinos más visitados del país. La playa que simboliza el verano australiano quedó marcada por un episodio que ya se considera uno de los más graves en la historia reciente del país.