La Confederación General del Trabajo (CGT) se atribuyó este jueves las demoras en el tratamiento de la reforma laboral y sostuvo que las “masivas movilizaciones” realizadas en todo el país expusieron un rechazo contundente de los trabajadores a la iniciativa oficial.
Según la central obrera, la protesta fue clave para que el debate legislativo se postergara hasta febrero.
En un comunicado difundido tras la marcha a Plaza de Mayo, la CGT consideró que el corrimiento del tratamiento al 10 de febrero representa “un primer paso indispensable hacia una discusión técnicamente seria y políticamente responsable”, que incluya la opinión de todos los actores del mundo del trabajo.
Desde el Consejo Directivo destacaron que las concentraciones realizadas bajo la consigna “En defensa del trabajo y la dignidad” reflejaron de manera clara la postura del movimiento obrero frente a la reforma laboral.
“Las masivas y contundentes movilizaciones llevadas a cabo en Plaza de Mayo y en distintas ciudades del país pusieron de manifiesto el rechazo contundente hacia esa iniciativa de parte de las y los trabajadores argentinos”, señalaron los dirigentes sindicales.
La CGT también valoró el diálogo mantenido en las últimas semanas con diputados, senadores y gobernadores de diferentes fuerzas políticas, al que consideró decisivo para frenar el avance inmediato del proyecto en el Congreso.
“Llevaremos adelante la defensa en todos los ámbitos que sean necesarios: en la calle, en el Congreso y en la Justicia”, advirtió la central, ratificando una estrategia de presión múltiple que incluye movilización, negociación política y judicialización.
La reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei será tratada en el Senado a partir del 10 de febrero, en el marco de las sesiones extraordinarias.
Desde el oficialismo explicaron que el cambio de calendario responde a la necesidad de reunir mayores consensos, mientras que el sindicalismo lo leyó como una primera victoria de su plan de lucha.
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