A menos de dos años de las elecciones presidenciales de 2026, la derecha brasileña atraviesa un proceso de reordenamiento que vuelve a colocar al apellido Bolsonaro en el centro de la escena política. Lejos de haber perdido relevancia, el bolsonarismo continúa siendo el principal polo de referencia para un electorado conservador que demanda representación clara frente al proyecto de gobierno encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva.
La decisión de Jair Bolsonaro de respaldar a su hijo Flávio Bolsonaro debe leerse como un movimiento estratégico orientado a preservar la identidad del espacio y evitar su dilución en candidaturas tecnocráticas o ambiguas. En un escenario fragmentado, el apellido Bolsonaro sigue funcionando como un símbolo de coherencia ideológica y de oposición frontal al lulismo, un activo que ninguna otra figura de la derecha ha logrado reemplazar.
El bolsonarismo conserva una base electoral sólida, movilizada y territorialmente extendida, especialmente en los estados del sur y sudeste del país. Esa estructura, construida a lo largo de años, no se transfiere automáticamente a candidatos alternativos sin una identidad política definida. La fortaleza del movimiento reside en su capacidad de articular discurso, militancia y liderazgo, incluso en contextos adversos.
A diferencia de otros nombres que circulan en el debate público, Flávio Bolsonaro representa una continuidad reconocible para millones de votantes que no buscan moderación sino claridad política. En ese sentido, el respaldo familiar no es un gesto testimonial, sino una señal de orden interno frente a los intentos de dispersión del espacio conservador.
Acabaram de cassar o nosso mandato. Valeu a pena? pic.twitter.com/ehuaMFmFa9
— Eduardo Bolsonaro🇧🇷 (@BolsonaroSP) December 19, 2025
Las encuestas que hoy favorecen a Lula deben ser interpretadas con cautela. El ciclo político brasileño ha demostrado que el comportamiento electoral es altamente volátil y que los escenarios pueden modificarse rápidamente cuando la oposición logra canalizar el descontento social. El bolsonarismo, con su identidad definida y su narrativa confrontativa, se encuentra mejor posicionado que otros sectores para capitalizar eventuales desgastes del oficialismo.
Jair Bolsonaro se sacrificou para que a dosimetria fosse aprovada e para que centenas de injustiçados do 8 de janeiro pudessem retomar suas vidas. @jairbolsonaro ainda está longe de voltar para casa, mas ele aceitou esse sacrifício heroico em prol de um bem maior. O Brasil tem… pic.twitter.com/9mKHXOSx2h
— Flavio Bolsonaro (@FlavioBolsonaro) December 18, 2025
Más que un obstáculo, el debate interno dentro de la derecha puede convertirse en una instancia de consolidación. Si el espacio logra ordenar su oferta electoral en torno a una figura con legitimidad política y respaldo popular, el apellido Bolsonaro seguirá siendo un factor decisivo en la disputa presidencial de 2026. En ese marco, lejos de estar agotado, el bolsonarismo continúa siendo el eje alrededor del cual gira el futuro de la derecha brasileña.