09/02/2026 - Edición Nº1098

Internacionales

Conservación privada

Patagonia chilena en venta: qué hay detrás de las 133 mil hectáreas salvadas

20/12/2025 | La compra de 133 mil hectáreas en Cochamó expuso un cambio de época: la filantropía avanza donde el Estado llega tarde.



La confirmación de que una campaña internacional logró reunir USD 78 millones para adquirir el Fundo Puchegüín volvió a poner a la Patagonia chilena en el centro del debate ambiental. El predio, ubicado en la comuna de Cochamó, región de Los Lagos, concentra bosques templados, cuencas hídricas y corredores de biodiversidad que hasta ahora permanecían sin protección estatal efectiva. El dato no es solo ambiental: es político y económico.

Durante años, el territorio permaneció en manos privadas sin un marco claro que garantizara su preservación. Cuando la propiedad salió al mercado, surgió el riesgo concreto de proyectos capaces de alterar de forma irreversible el equilibrio ecológico de la zona. La reacción no vino desde el aparato público, sino desde una red de organizaciones y donantes que decidió intervenir directamente en el mercado de tierras para asegurar la conservación.

Paragonia chilena 


La Patagonia es una región que abarca el vasto extremo sur de América del Sur, compartido por Argentina y Chile, con las montañas de los Andes como su línea divisoria. El lado argentino cuenta con estepas áridas, praderas y desiertos, mientras que el chileno tiene fiordos glaciares y selva tropical templada. La famosa autopista RN-40 de Argentina pasa por los pináculos del Monte Fitz Roy y el glaciar Perito Moreno en el Parque Nacional Los Glaciares.

Cuando conservar implica comprar

La iniciativa Conserva Puchegüín se estructuró bajo una lógica simple y contundente: si la regulación no alcanza, la propiedad se transforma en la principal herramienta de protección. El plan anunciado contempla que la mayor parte del terreno quede bajo conservación estricta, mientras una fracción acotada se destinará a usos compatibles, como turismo de bajo impacto y actividades científicas. La tierra deja de ser un bien transable para convertirse en un activo ambiental estratégico.

Este modelo, que ya tuvo antecedentes en la Patagonia, escala ahora a una dimensión inédita. La conservación financiada por filantropía internacional se consolida como un actor central, capaz de movilizar recursos con una velocidad que el Estado no logra igualar. Al mismo tiempo, instala una pregunta incómoda: quién decide las prioridades ambientales cuando la protección depende de la capacidad de recaudar fondos y no de una política territorial integral.


USD 78 millones evitaron la venta de 133 mil hectáreas en Cochamó y marcaron un giro en la conservación privada.

El nuevo mapa del poder ambiental

El caso Puchegüín obliga a repensar la gobernanza ambiental en Chile. La conservación privada puede ser eficaz, pero también concentra poder de decisión en actores no electos, lo que exige mecanismos sólidos de transparencia, rendición de cuentas y coordinación con comunidades locales. Sin esas garantías, el riesgo es que la protección derive en una administración cerrada de espacios que cumplen funciones públicas.


La compra del fundo Puchegüín mostró cómo la filantropía avanza donde el Estado no llega.

En una región donde el cambio climático intensifica incendios, sequías y presión sobre el suelo, la Patagonia se vuelve un territorio cada vez más disputado. La compra de Puchegüín no cierra el debate: lo abre. Define un precedente sobre cómo se protege la naturaleza en el siglo XXI y deja planteada una tensión de fondo entre urgencia ambiental, soberanía estatal y el creciente peso del capital privado en la gestión del territorio.