La decisión de Estados Unidos de revocar la visa a un alto funcionario electoral hondureño reintrodujo el factor externo en una crisis política que aún no encuentra resolución. El Departamento de Estado justificó la medida como una defensa directa del derecho al voto de 3,4 millones de hondureños, en un contexto marcado por retrasos, acusaciones cruzadas y creciente desconfianza en el proceso electoral.
El foco de la sanción recayó sobre Mario Morazán, magistrado del Tribunal de Justicia Electoral, a quien Washington acusa de obstaculizar el conteo de votos tras las elecciones generales. La medida fue comunicada públicamente por el secretario de Estado, Marco Rubio, y amplificada por la embajada estadounidense en Tegucigalpa, subrayando que Estados Unidos no tolerará acciones que socaven procesos democráticos en la región.
La revocación de la visa se produce en un escenario de alta sensibilidad política. Semanas después de la votación, Honduras continúa sin resultados definitivos, alimentando protestas y denuncias de irregularidades. Para Washington, el bloqueo institucional del escrutinio constituye una amenaza directa a la estabilidad democrática y regional, razón por la cual optó por una sanción selectiva en lugar de declaraciones diplomáticas tradicionales.
En Honduras, la reacción fue inmediata y dividida. Sectores de la oposición y organizaciones civiles respaldaron la presión internacional como una herramienta para garantizar transparencia. Desde el oficialismo, en cambio, se denunció una injerencia externa que vulnera la soberanía nacional y politiza un conflicto que debería resolverse por vías internas.
.@SecRubio: Las voces de 3.4 millones de hondureños deben ser respetadas y defendidas. Hoy, el @StateDept revocó la visa de Mario Morazán por obstaculizar el conteo de votos en el proceso electoral democrático de Honduras. Estados Unidos no tolerará acciones que socaven nuestra… https://t.co/hNjw0X8Pvc
— U.S. Embassy Tegucigalpa (@usembassyhn) December 20, 2025
El episodio reabre un debate recurrente en Centroamérica: hasta qué punto la presión internacional contribuye a fortalecer la democracia o profundiza la polarización. Para Estados Unidos, las sanciones migratorias funcionan como señal disuasiva y mecanismo de costo personal para funcionarios que bloqueen procesos institucionales.
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— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) December 20, 2025
Más allá del impacto inmediato, la decisión de Washington introduce una variable de poder en una elección aún inconclusa. La evolución del conteo de votos y la respuesta de las autoridades hondureñas determinarán si la medida actúa como catalizador de transparencia o si consolida un nuevo foco de tensión entre Tegucigalpa y su principal socio internacional.