La ganadería bovina bonaerense cerró 2025 con valores históricos, fuerte actividad comercial y expectativas positivas, aunque la escasez de stock -un tema que el sector advierte desde hace tiempo- y la falta de recuperación del consumo interno asoman como incógnitas de cara a lo que viene.
En términos específicos, el balance del año que termina deja pocas dudas entre los consignatarios de hacienda de la provincia de Buenos Aires: 2025 fue un año excepcional. Con precios inéditos, alto volumen de operaciones y un contexto que combinó previsibilidad económica y clima favorable, la actividad atravesó uno de sus mejores momentos de las últimas décadas.
“La hacienda tuvo valores nunca vistos y el negocio mostró una fluidez terrible”, resumió Mariano Villalba, representante de la casa consignataria Jáuregui Lorda, al describir un año que, según explicó, su empresa también sintió de manera directa. “Tuvimos muchísima venta, crecimos en cantidad de clientes y abrimos nuevas sucursales. Fue un año más que exitoso”, señaló.
El diagnóstico es compartido por Mario Esnal, representante en Olavarría de la firma Alzaga Unzué y Cía desde hace 25 años, quien destacó que el fenómeno no solo se explica en pesos. “A valor dólar, la hacienda nunca valió lo que valió durante todo el 2025”, afirmó. Si bien reconoció que los picos más fuertes se dieron entre octubre y noviembre, subrayó que “en líneas generales fue un año muy interesante”.
Uno de los rasgos distintivos del año fue que la mejora no se concentró en una sola categoría, sino que sostuvo el alza en las cotizaciones a lo largo de toda la cadena.
“El ternero vale, la vaca descarte vale, una vaca de cría vale. Los valores de la hacienda le cambian el humor a todos”, graficó Villalba.
En términos concretos, el especialista en remates detalló que durante buena parte del año “un ternero o un novillo estuvieron entre 4.300 y 4.600 pesos, algo que ya se volvió moneda corriente”.
En el caso de la hacienda gorda, explicó que si bien en las últimas semanas de diciembre se registró una baja estacional - vinculada al cierre de frigoríficos por vacaciones y tareas de mantenimiento-, la tendencia general se mantuvo firme. “Una vaca gorda que llegó a valer 3300 o 3400 pesos hoy puede estar en 2700 o 2800, pero es algo propio de esta época”, aclaró.
La invernada - engorde intensivo- fue otro de los segmentos destacados. “Hoy el precio de la invernada es de 5000 pesos para arriba”, indicó el representante de Jáuregui Lorda, quien aportó un dato que expone el buen momento del sector: “Una vaca de cría en casi 1.500 dólares, es algo que nunca se vio en la ganadería argentina”.
Detrás de los números aparece un conjunto de factores que explican el escenario. Por un lado, el cambio de expectativas. “Hay un cambio de política que le dio al productor otra perspectiva del negocio, con un poco más de previsibilidad para invertir”, sostuvo Villalba, al referirse a algunas variables de estabilización de la macroeconomía y a la apertura del gobierno nacional hacia el sector.
A eso se sumó un clima excepcional. “Fue una primavera nunca vista, hay pasto todavía y eso ayuda mucho al negocio”, explicó. En la misma línea, Esnal destacó que en Olavarría y la región “hubo un poco más de agua”, lo que se tradujo en mejores condiciones productivas. “Al haber campo, la hacienda tiene buen estado, la vaca se sirve de forma óptima y los terneros siempre tienen algún kilo más”, señaló.
En ese contexto, la exportación se convirtió en un motor clave del negocio. El consignatario de Jáuregui Lorda puso el foco en los valores internacionales y su impacto en las decisiones productivas. “Un Hilton llegó a tocar los 19 mil dólares la tonelada, y eso obviamente empuja a hacer un novillo pesado”, explicó. “Hoy el mejor negocio dentro de la ganadería es hacer un novillo Hilton”, agregó, en referencia a una estrategia que prioriza más kilos y mayor oferta de carne para el mercado externo.
Desde Olavarría, uno de los distritos con mayor cantidad de cabezas de ganado de la provincia, coincidieron en que “las perspectivas de los precios de exportación, sobre todo las últimas, favorecen y crean un aliciente para el productor”.
Sin embargo, ambos admiten un inconveniente de fondo para sostener los valores en el mediano plazo: la escasez de stock. “Esto no es escasez de hacienda, es escasez de stock”, planteó Villalba. Y lo explicó con una comparación histórica: “Cuando el país tenía 20 millones de habitantes había 70 millones de cabezas; hoy tenemos más de 50 millones de personas con el mismo stock”.
Esnal reforzó esa mirada y advirtió que la recomposición será lenta. “El proceso de la ganadería es muy largo. Cuando caímos en tantos millones de cabezas, recomponer eso cuesta mucho y no es de un día para otro”, afirmó.
Según datos de 2025, el stock nacional es el más bajo de los últimos 18 años, con unas 51 millones de cabezas, de acuerdo con un reciente informe de las asociaciones Brangus y Angus, número que plantea un serio condicionante de cara al futuro.
Pese al escenario positivo del 2025, aparece otro factor que introduce cautela y que no siempre es mencionado a la hora del análisis: el consumo interno.
Mario Esnal fue claro al señalarlo. “Hoy comprar un kilo de carne cuesta mucho dinero”, advirtió, y planteó que ese es el principal techo para el mercado. “El mostrador no permite que el consumo siga subiendo”, resumió, al admitir que la única corrección no puede ser la de corregir los precios en góndola.
Según explicó, mientras los valores de exportación generan incentivos y sostienen precios, el consumo doméstico depende directamente del poder adquisitivo. “Hay renglones por corregirse y uno de ellos es ese. Habrá que ir viendo paso a paso”, señaló, al referir a uno de los mayores déficits de la gestión de Javier Milei.
De cara a 2026, el consenso entre los consignatarios es que se mantendrá un escenario similar, sin saltos bruscos. “Creemos que va a ser un año muy parecido a este. Los valores estabilizados un poco ya no se disparan ni para arriba ni para abajo, viene parejo. Obviamente, según la época del año, podes agarrar con un pico de ternero como nos pasó en los primeros días de diciembre 6 mil y 6500 pesos y después obviamente el mercado solo te lo va regulando” anticipó Mariano Villalba.
El olavarriense Esnal coincidió: “Todo marcaría que el 2026 puede ser un año muy similar” observó, aunque insistió en que “hay renglones por corregirse”, en clara alusión a la falta de poder adquisitivo de la población que impide elevar los niveles de consumo interno de carne vacuna.
Con precios firmes, fundamentos claros y a pesar del limitante del stock y los niveles de consumo interno como variables sensibles, la ganadería cerró un gran 2025 y se prepara para transitar un nuevo año con expectativas altas, pero sin euforia.