Mar del Plata se encamina a convertirse en uno de los principales escenarios de la disputa política del peronismo bonaerense de cara a 2027.
Con el objetivo de arrebatarle el control del municipio al actual oficialismo local, alineado con el intendente Guillermo Montenegro y su delfín Agustín Neme, los distintos sectores del peronismo comienzan a mover fichas en una interna que promete ser áspera, cargada de reproches cruzados y definiciones estratégicas de fondo.
En ese contexto, el reciente tuit de Gustavo Pulti funcionó como una señal política nítida: el exintendente de General Pueyrredón, hoy alineado con el Movimiento Derecho al Futuro que impulsa Axel Kicillof, salió a marcar la cancha con una lectura crítica del pasado y una convocatoria amplia que choca de frente con la lógica más cerrada de La Cámpora, espacio con el que mantiene un enfrentamiento histórico.

“Esto dijo Axel Kicillof en Ensenada y me lo llevo todo puesto en la esperanza: ‘Hay otro camino’”, escribió Pulti en su cuenta de X, para luego enumerar una serie de definiciones que funcionan como plataforma política y, al mismo tiempo, como diagnóstico autocrítico del peronismo.
Entre las frases destacadas, sobresale una idea central: “El campo nacional tiene que volver a representar un horizonte de esperanza y de justicia para todo el pueblo”, acompañada por conceptos como la necesidad de “aggiornarse”, de “hacerse cargo de los errores del pasado” y de evitar quedar atrapados en esquemas políticos que ya no dialogan con la sociedad actual.
Pero quizás la definición más disruptiva para la interna peronista sea la que reconoce que “con el peronismo solo no alcanza”, una frase que apunta directamente a ampliar la base política y social del armado opositor en Mar del Plata y que marca distancia con los sectores más identitarios del kirchnerismo duro.
Esto dijo Axel Kicillof en Ensenada y me lo llevo todo puesto en la esperanza:
— Gustavo Pulti (@GustavoPulti) December 22, 2025
• “Hay otro camino.”
• “El campo nacional tiene que volver a representar un horizonte de esperanza y de justicia para todo el pueblo.”
• “Tenemos que aggiornarnos.”
• “Hay que hacerse cargo de los… pic.twitter.com/baHiwK42je
La publicación de Pulti no fue un gesto inocente ni meramente reflexivo. En Mar del Plata, donde el peronismo arrastra derrotas consecutivas y profundas divisiones internas, el exintendente busca volver a posicionarse como un articulador de una alternativa amplia que convoque no solo al voto tradicional peronista, sino también a independientes, sectores productivos, comerciantes, jóvenes y actores culturales.
En esa línea, el dirigente replicó otra de las frases de Kicillof: “Vamos a ir a buscar a todos y todas: jóvenes, trabajadores y trabajadoras, empresarios de la industria nacional, comerciantes, artistas, científicos. No importa a quién hayan votado en el pasado”. El mensaje funciona como una enmienda directa a las experiencias electorales recientes, donde la fragmentación opositora terminó allanándole el camino al oficialismo local.
El posicionamiento de Pulti reactiva, además, su histórico enfrentamiento con La Cámpora, sector que conserva estructura territorial, representación legislativa y capacidad de movilización en General Pueyrredón. La disputa no es nueva: durante años, ambos espacios chocaron por liderazgos, armado de listas y control del discurso opositor.
En la última elección provincial, por ejemplo, Pulti fue con lista corta en la categoría de concejales y sacó un interesante 19%. La boleta local de Fuerza Patria, dominada por el camporismo, cosechó el 20%. Hubo mucho corte.
Ahora, con Pulti orbitando el espacio político de Kicillof y promoviendo una renovación discursiva que incluye autocrítica y ampliación del frente, la tensión vuelve a escalar. En el camporismo miran con recelo cualquier intento de correrse del eje identitario del kirchnerismo, mientras que desde el entorno del exintendente sostienen que repetir las mismas fórmulas condena al peronismo a seguir perdiendo el municipio.