Un hecho trágico y todavía rodeado de incógnitas sacude a Liechtenstein, uno de los países más pequeños y seguros de Europa. Las autoridades confirmaron el hallazgo de cuatro personas muertas que pertenecerían a una misma familia, en un episodio que combina escenas en dos territorios y mantiene en vilo a la opinión pública.
El caso comenzó cuando la policía encontró el cuerpo de un hombre de 41 años en la ribera del río Rin, del lado de Suiza, muy cerca de la frontera con Liechtenstein. A partir de ese descubrimiento, se activó un operativo que derivó en un segundo y más inquietante escenario: en un departamento de Vaduz, la capital del principado, fueron hallados otros tres cuerpos, correspondientes a sus padres, de 73 y 68 años, y a su hermana de 45.
Las fuerzas de seguridad informaron que las muertes estarían relacionadas, aunque por el momento no se difundieron las causas ni el orden exacto de los hechos. La investigación quedó a cargo de la división criminal de Liechtenstein, con colaboración de autoridades suizas, debido a la ubicación del primer hallazgo.
A pesar del impacto del episodio, la policía aseguró que no existe un riesgo para la población y que se trataría de un hecho aislado. Sin embargo, el hermetismo oficial y la falta de detalles alimentan las preguntas: cómo murieron las cuatro personas, qué ocurrió primero y por qué el caso terminó dividido entre dos países.

Liechtenstein, con poco más de 40.000 habitantes, es conocido por sus bajos índices de criminalidad, su estabilidad política y su alto nivel de vida. Por eso, un episodio de estas características resulta excepcional y rompe con la imagen de tranquilidad que suele rodear al principado alpino.
Mientras continúan las pericias forenses y los análisis en ambos lados de la frontera, el caso se perfila como una de las investigaciones más delicadas de los últimos años en el país. Las autoridades anticiparon que los resultados podrían demorar, pero confirmaron que se comunicarán avances oficiales a medida que haya conclusiones firmes.