La UNESCO incorporó oficialmente al yodel suizo a su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, consolidando el reconocimiento internacional de una de las expresiones culturales más emblemáticas del país alpino. La decisión, adoptada tras una candidatura presentada por Suiza en 2024, destaca el valor del canto tirolés como práctica viva profundamente arraigada en la vida comunitaria.
El yodel se caracteriza por una técnica vocal singular que alterna de manera rápida entre la voz de pecho y el falsete, permitiendo proyectar el sonido a grandes distancias. Históricamente utilizado por pastores alpinos para comunicarse entre valles, con el tiempo se transformó en una expresión musical identitaria, vinculada a celebraciones, encuentros comunitarios y tradiciones locales.
Lejos de ser una práctica residual, el yodel mantiene hoy una presencia activa en la sociedad suiza. Más de 12.000 intérpretes forman parte de asociaciones, coros y clubes especializados, entre ellos los grupos nucleados en la Asociación Suiza de Yodel, que promueve su enseñanza, preservación y difusión tanto en ámbitos formales como informales.
La transmisión del canto tirolés se produce en el seno familiar, en escuelas de música y en espacios comunitarios, lo que garantiza su continuidad y adaptación a los cambios culturales. Este carácter intergeneracional fue uno de los elementos centrales valorados por la UNESCO al momento de evaluar la candidatura.
🎶 Yodel-ay-HEEE-Oooo… it’s official! 🇨🇭
— About Switzerland (@AbtSwitzerland) December 11, 2025
Yodeling has just been added to @UNESCO’s Intangible Cultural Heritage List, following a nomination submitted by Switzerland in 2024. A cultural emblem, yodeling lives on with 12k+ singers in 711 groups, an evolving tradition.
ℹ️… pic.twitter.com/FmAuCJNgpN
El reconocimiento del yodel subraya la importancia del patrimonio cultural inmaterial como componente esencial de la diversidad cultural global. A diferencia de los monumentos o sitios históricos, estas prácticas sobreviven gracias a la participación activa de las comunidades que las recrean y resignifican en el presente.

Para Suiza, la inclusión del yodel en la lista de la UNESCO representa no solo un respaldo simbólico, sino también un compromiso con su preservación futura. En un contexto de globalización cultural, el canto alpino se consolida así como un emblema vivo de identidad, memoria colectiva y continuidad cultural.