Tras el accidente que sufrió en el dique El Carrizal, Mendoza, el piloto de rally Juan Cruz Yacopini dio señales de recuperación luego de varios días en estado crítico.
La tragedia ocurrió el 19 de diciembre pasado cuando Yacopini se arrojó al agua desde una lancha y golpeó contra el fondo en una zona de escasa profundidad. El impacto le provocó un traumatismo craneoencefálico severo, lesión medular y un paro cardiorrespiratorio que obligaron a su inmediata internación en terapia intensiva.
El lugar donde se arrojó Yacopini en el camping El Biguá.Los primeros informes médicos describieron un cuadro crítico, con asistencia respiratoria y cuidados intensivos permanentes. La gravedad de las lesiones generó incertidumbre sobre su evolución y puso en pausa su carrera deportiva, justo en un momento de consolidación internacional.
Con el paso de los días, los partes médicos comenzaron a mostrar signos alentadores. El piloto fue retirado del respirador y presenta una mejoría progresiva, aunque el pronóstico sigue siendo reservado. La evolución es lenta, pero cada avance es recibido con esperanza por su entorno.
El accidente lo dejó fuera del Rally Dakar, competencia que se preparaba para disputar en Arabia Saudita. Su ausencia en la prueba más exigente del rally raid es un golpe duro para su equipo y para el automovilismo argentino, que lo consideraba una de sus grandes promesas.

Hasta ese momento, Yacopini venía de consagrarse campeón mundial de la Copa del Mundo de Bajas FIA, un logro que lo posicionó como referente de la disciplina y que confirmaba su crecimiento sostenido en el plano internacional. Su trayectoria reciente lo había convertido en uno de los pilotos más destacados de la región.
La noticia de su accidente generó una fuerte conmoción en Mendoza y en el ambiente deportivo. Colegas, fanáticos y vecinos se movilizaron para acompañar a la familia y enviar mensajes de apoyo, reflejando el impacto emocional que produjo la situación.
Hoy, el balance es de cauteloso optimismo. Aunque el futuro deportivo inmediato es incierto y las secuelas aún no pueden determinarse, Yacopini atraviesa una evolución positiva que mantiene viva la esperanza de una recuperación integral. Su caso se convirtió en símbolo de resiliencia y en un recordatorio de los riesgos que enfrentan los deportistas incluso fuera de la competencia.