Un grupo de especialistas cuestionó los cambios introducidos en el funcionamiento de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) y advirtió que la reciente reforma debilita su autonomía técnica. El planteo se produce en un contexto sanitario sensible, marcado por la caída en las tasas de vacunación y el regreso de enfermedades que estaban controladas.
La polémica se desató tras la aprobación de la Resolución 3344/2025 del Ministerio de Salud, que modificó el reglamento interno de la CoNaIn y redefinió su rol dentro del esquema sanitario nacional. La norma refuerza el carácter asesor del organismo y deja en manos exclusivas de la autoridad ejecutiva las decisiones finales en materia de inmunizaciones.
El nuevo reglamento establece que toda la responsabilidad técnica y decisoria corresponde al Ministerio de Salud, mientras que la CoNaIn queda limitada a emitir recomendaciones científicas no vinculantes, canalizadas a través de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiCEI).
Desde el cuerpo de expertos que integró históricamente la Comisión señalaron que este rediseño altera un esquema que funcionó durante más de dos décadas con altos niveles de reconocimiento técnico. Creada en el año 2000, la Comisión Nacional de Inmunizaciones fue concebida como un espacio independiente, multidisciplinario y con representación federal, alineado con los estándares internacionales de los Comités Asesores Nacionales en Inmunizaciones.
Uno de los puntos más cuestionados es la nueva conducción del organismo. A partir de la reforma, la presidencia queda en manos permanentes del titular de la DiCEI, que concentra facultades clave: convoca las reuniones, coordina el trabajo, tiene voto y valida —o rechaza— las recomendaciones técnicas.
Además, la evaluación y priorización de los criterios científicos pasan a depender exclusivamente de esa Dirección, que puede aceptar, modificar o desestimar los aportes de la Comisión. Para los especialistas, este esquema introduce una dependencia jerárquica directa que reduce el margen de deliberación científica autónoma.
Otro de los cambios señalados es la reducción del núcleo central de integrantes a solo cuatro miembros titulares, seleccionados mediante ternas propuestas por facultades de Medicina, en un proceso altamente centralizado.
En paralelo, se elimina la participación estable de actores clave como la ANMAT, la Organización Panamericana de la Salud, las provincias y las sociedades científicas. En adelante, esos organismos solo podrán ser convocados de manera excepcional, lo que, según los expertos, debilita la pluralidad disciplinaria y la representación federal.
Las críticas se producen en un momento particularmente sensible. Argentina registra un descenso sostenido en las coberturas de vacunación y la reaparición de brotes de enfermedades inmunoprevenibles. Actualmente, el Calendario Nacional incluye 20 vacunas gratuitas y obligatorias, resultado de años de consensos técnicos.
El comunicado también recuerda el rol que tuvo la CoNaIn en decisiones vinculadas a COVID-19, influenza, dengue, sarampión, neumococo y virus sincicial respiratorio.
El planteo final trasciende el debate reglamentario. Según advierten los especialistas, debilitar las estructuras técnicas que sostienen las políticas de vacunación incrementa los riesgos sanitarios y erosiona la confianza pública, un factor clave para sostener las estrategias de inmunización.