17/02/2026 - Edición Nº1106

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Joachim Trier, sobre Valor Sentimental: “Tenemos que recordar para reconciliarnos”

29/12/2025 | En conferencia de prensa, el director, el coguionista y los protagonistas de la película nominada a los Globos de Oro, hablaron sobre uno de los filmes más sensibles del año.



En Valor Sentimental, el noruego Joachim Trier (La peor persona del mundo) vuelve a explorar un territorio que ya es su marca de autor: los vínculos familiares rotos, la dificultad para comunicarse y el peso del pasado. Sin embargo, esta vez lo hace desde un lugar aún más contenido y emocional. No hay grandes estallidos ni catarsis evidentes, sino algo más complejo y honesto: pequeños movimientos internos que lo cambian todo.

Trier es claro al definir el corazón de la película: “No se trata de decir algo y que todo cambie, hablamos de pequeños pasos de aceptación emocional”. Esa idea atraviesa cada escena de la obra y explica por qué Valor Sentimental elige el silencio, la pausa y la observación antes que el subrayado dramático.

Una película que invita a reflexionar

Como en toda su filmografía, Trier escribió la película junto a Eskil Vogt, su socio creativo desde la adolescencia. Lejos de romantizar el proceso, Vogt explicó que cada proyecto vuelve a empezar desde la inseguridad: “Aceptamos lo que somos. Somos amigos primero y colaboradores después”.

Esa dinámica se traduce en guiones que no buscan explicar todo, sino dejar espacios para la reflexión. Vogt lo resumió con una idea clave para entender Valor Sentimental: “Es mejor decir dos más dos y dejar que el espectador haga cuatro”. Esa intención se traslada a un largometraje que confía en que el público complete los silencios, lea los gestos y entienda que, en una familia, lo más importante casi nunca se dice de forma directa, sino a través de pequeños momentos y no al instante.

Renate Reinsve y un personaje atravesado por las marcas de su pasado

Luego de La peor persona del mundo, Trier volvió a escribir pensando en Renate Reinsve, pero con un giro dramático más profundo. Su personaje en Valor Sentimental carga con más peso emocional, con heridas más profundas y con una relación tormentosa con su padre. “Cada vez que hablamos, aprendo algo nuevo sobre el mundo o sobre mí misma”, expresa Reinsve sobre el trabajo con Trier, lo cual siempre le implica una exploración personal.

En la película, su personaje encuentra en el arte un canal para expresar aquello que nunca pudo procesar ni verbalizar desde pequeña. Una de las escenas más potentes —su presentación en el teatro— condensa esa idea: el escenario como espacio de liberación, pero también de miedo, donde abrirse implica enfrentarse a lo que más duele.

Stellan Skarsgård: el padre, el artista y la incapacidad de amar bien

El Gustav que interpreta Stellan Skarsgård es uno de los personajes más complejos del año. Un artista sensible y reconocido, pero emocionalmente torpe en su rol de padre y con varios dilemas que complican su manera de vincularse. Skarsgård lo definió con precisión: “El conflicto no es su arte, sino su incapacidad de manejar su vida personal”.

La película nunca lo juzga. Observa cómo su necesidad de expresarse a través del arte funciona, al mismo tiempo, como puente y como barrera con sus hijas. En una de las escenas más dolorosas —el rechazo de un guion en un café—, Skarsgård construye el drama desde la reacción mínima, confirmando su idea de que: “Actuar es reaccionar”.

Fanning, la actriz que no quiere ser un cliché

Para Elle Fanning, Valor Sentimental significó evitar conscientemente un arquetipo conocido. Su personaje, Rachel Kemp, podría haber sido una caricatura de Hollywood, pero Trier buscó lo contrario. Fanning explicó que el desafío estuvo en mostrar a una actriz talentosa, pero insegura: “Ella sabe que tiene talento, pero nadie la ayudó”.

Una de las escenas más brillantes del film es su interpretación fallida: un momento incómodo, honesto y profundamente humano, donde entendemos que no alcanza con sentir, sino con saber desde dónde se siente. Su arco narrativo, lejos de ser trágico, termina siendo uno de los más luminosos y destacados de la historia.

Inga Ibsdotter Lilleaas y el nexo entre memoria y actualidad

El personaje de Agnes, interpretado por la brillante Inga Ibsdotter Lilleaas, funciona como el puente entre pasado y presente. Una escena clave en los archivos de su país -inspirada en una experiencia personal de Trier- conecta la historia familiar con la memoria colectiva.

Trier explicó ese momento como una reflexión central de la película: “Tenemos que recordar para reconciliarnos, pero también olvidar para seguir adelante”. La escena mencionada anteriormente se construye desde los detalles, sin explicaciones, y deja una de las imágenes más conmovedoras de la obra.

La casa, el silencio y lo que queda

La casa familiar es otro personaje más. Un espacio cargado de historia, traumas y recuerdos que no se pueden borrar. Vogt explicó que surgió casi por accidente, pero terminó siendo esencial para poner todo en perspectiva: “Nuestras vidas son muy cortas. La casa nos recuerda eso”.

En Valor Sentimental, los espacios hablan tanto como los personajes. Las habitaciones, los pasillos y los objetos guardan aquello que nunca se resolvió. “No creo en la catarsis total. Creo en trabajar las cosas, de a poco”, expresa Trier.

Valor Sentimental no promete sanación ni respuestas definitivas. Propone algo más real: acompañar a sus personajes en ese camino incómodo donde aceptar duele, pero negar duele más. Una película que no grita ni explica de más. Solo observa y encuentra una verdad.