El humor absurdo se celebra. Es difícil. Pero una vez que entrás en el código te abraza y no te suelta. Y para lograr ese tipo de conexión hay que tener fe, confianza. Difícil saber cómo habrá sido esa primera reunión entre Martín Piroyanski y la gente de Prime Video en donde les planteó la idea de tener a dos amigos que se juntan a comer helado y mirar porno servía como disparador para una serie que va camino a su tercera temporada. Pero lo logró.
El domingo anterior a la semana de las fiestas, P*rno y Helado terminó su rodaje en Montevideo. Fueron cerca de cuatro meses donde según contaron los protagonistas, fueron a fondo con la lógica de la segunda temporada: capítulos casi autoconclusivos que se pueden ver tanto de corrido como al azar. Con NewsDigitales estuvimos en una de las jornadas en la planta La Tablada, donde pudimos conversar con este trío de actores que lleva al frente la serie de Prime Video.

“Todos los personajes son bastante freaks y es la vida ordinaria, pero son como salidos medio de un cuento. Es como que hay un delirio y una ironía, y eso está buenísimo porque te sacás las ganas de hacer una comedia”, aseguró Sofía Morandi (Cecilia). Piroyanski (Pablo), por su parte, completa: “Es bastante ambiciosa esta temporada, pasan muchas cosas grandes”.
Ya van tres temporadas pero los nervios todavía están presentes. Aunque sí se siente “más confiada”, Sofía Morandi reconoció que todavía le lleva algunas semanas aclimatarse y sacudirse ese nerviosismo. Para Martín, aunque no necesariamente esté conectado al nerviosismo de cada rodaje, dibujar los guiones se convirtió en un aliado. “A mí me gusta mucho dibujar, leí muchos cómics de chico y tengo ahí como una frustración con el dibujo que nunca me dediqué. Y me sirve mucho dibujar para planificar las escenas y al equipo le viene bien porque es muy claro el dibujo”, aseguró sobre su tendencia a garabatear los márgenes de cada libreto.
“No suele haber siempre esas oportunidades para vestirse así de loco. Así que chocha”, contó Sofía Morandi. Su personaje está en las antípodas de lo que es ella en el cotidiano a la hora de vestirse y se acerca más a Vanesa Krongold, la vestuarista de P*rno y Helado.
“Me encanta, además Vane me deja opinar”, dijo Sofía. Una Sofía que después de subrayar que confía “ciegamente en Vanesa Krongold”, define a los looks de su personaje como “tan de faloperas, así, pero cool”, y entre risas agrega mientras muestra el vestuario de esa jornada de rodaje: “No tiene un filtro. Yo soy cero de vestirme así en la vida, a mí me cuesta mucho usar el color en la ropa. Y esto, mirá lo que es, me saco las ganas”.

Mucho antes de convertirse en Ramón, Nachito Saralegui hacía videos con sus amigos del barrio y los subía a YouTube. Jueves de trapos era el nombre del canal que creció tanto que hasta llegó a tener una película (en coproducción con Tangram y los responsables de La Frecuencia Kirlian).
“Todo el camino recorrido hace que pueda estar acá filmando una serie para Amazon, para Prime Video. Creo que el click se dio, como vos decís, en la película que hicimos con Jueves de Trapos, En busca del muñeco perdido, que está en YouTube, que no le había nadie, así que vayan a verla. Creo que ese fue el cambio porque pasé de hacer cosas más amateur a una película y ahí como que empecé a ver lo que era la magnitud de la producción de una película. Y eso que era bastante casero lo que hacíamos. Pero yo creo que ese fue un quiebre. Y el segundo quiebre más grande fue cuando Martín me llamó para P*rno y Helado 1”, aseguró Nachito Saralegui.
Para el actor de La Plata “fue un sueño cumplido”. Pero, claro, no desconoce todo el proceso que lo llevó hasta ese lugar: Formarse. “Estudiar en la escuela de teatro en la ciudad de La Plata. Después hice un curso con Febe Chaves, que es una excelentísima profesora de la ciudad de La Plata, que es muy conocida. Y creo que después de la parte de formación, que creo que era clave, venía la parte de suerte que es lo más difícil”, señaló.
Después de esa primera temporada de P*rno y Helado también apareció Ariel Winograd, que lo llamó para El gerente, para Coppola y para Menem. “Trabajé con dos directores de los más importantes del país en muy poco tiempo y eso se dio por todo lo anterior”, señaló Saralegui. Y eso que estuvo cerca de tirar la toalla en pleno casting para la serie porque no podía seguir gastando plata en los remises privados de La Plata a Capital Federal, en plena pandemia y sin transporte público, para llegar a cada audición. Fue Iair Said, el director del casting, el que le dijo: “Tratá de juntar la plata porque quieren que seas vos”. Ahí apareció la mano de los padres y el resto es historia.

“Lo que a mí me genera es este pensamiento de ‘lo logré’, es haber podido actuar con Fabio Posca y con Susana Giménez en la primera temporada, con Gime Acardi en la segunda temporada, ahora en esta tercera temporada poder actuar con Natalia Oreiro, con Pepe Cibrián, con Andrea Frigerio, con Zoe Gotusso, con con un montón de personas que que uno admira y que siempre vio y ahora son como pares… que no me veo como un par igual, pero nada, fue muy loco, por ejemplo, actuar con Natalia Oreiro”, afirmó Saralegui.
Las flores van y vienen. Del “nos deja ser y nos hizo crecer mucho de una temporada a la otra” de Sofía Morandi, al “tengo una suerte total de haberlos encontrado” de Martín Piroyanski. Se armó un grupo que se entiende y se complementa. “Agradezco que mi primer proyecto así en cine grande haya sido con él, porque un nivel de confianza que nos puso… era lo primero que hacíamos Nacho y yo. Y de libertad… y de, eso, de sentirse en confianza en sí”, señaló Morandi.

No es fácil encontrar un equipo para trabajar con tanta comodidad. El humor absurdo no es para cualquiera. Ni lo puede hacer cualquiera. Pero Nachito Saralegui ya sabía de esto porque hay algo en la esencia de P*rno y Helado que remonta a sus inicios en Jueves de trapos: “Creo que tiene un espíritu de humor absurdo, de no ser una serie con un presupuesto gigantesco que no porque precise tenerlo, porque no precisa tenerlo, porque con las herramientas que tenemos podemos hacer mucho y creo que por ahí las limitaciones que tenemos de ‘che, no hay plata para esto’, sirve para que salga una solución. Se arma un producto que es profesional, pero es artesanal también”, aseguró sobre el final de la nota.