Brasil volvió a colocarse en el centro del mapa turístico internacional con un dato que funciona como síntoma y señal: más de nueve millones de turistas extranjeros en 2025. El número no solo marca un récord histórico, sino que confirma un cambio de tendencia tras años de retroceso y desgaste de imagen. En un contexto regional atravesado por ajustes económicos, volatilidad cambiaria y pérdida de competitividad en varios destinos, el desempeño brasileño adquiere una dimensión comparativa difícil de ignorar.
El rebote no se explica únicamente por la recuperación pospandemia. Brasil logró convertir una ventana coyuntural en una ventaja estructural, combinando precios relativos atractivos, conectividad aérea y una oferta turística diversificada. Mientras otros países del Cono Sur enfrentan encarecimiento de costos y contracción de la demanda, el país absorbió flujos que antes se distribuían de manera más equilibrada en la región.
El crecimiento brasileño se vuelve más significativo cuando se lo contrasta con la situación de sus competidores directos. Argentina registró una fuerte caída del turismo receptivo, impactada por la apreciación cambiaria y el encarecimiento en dólares, mientras que Chile mostró una recuperación más lenta y concentrada. En ese escenario, Brasil aparece como el destino que capitaliza la salida de turistas de mercados vecinos, especialmente en América del Sur.
La escala juega un rol decisivo. Brasil puede absorber millones de visitantes sin saturar completamente su infraestructura, gracias a su diversidad territorial y a la desconcentración de destinos. El Nordeste, la Amazonía y ciudades medias ganaron protagonismo, reduciendo la dependencia del eje Río-São Paulo. Esta capacidad de expansión contrasta con modelos más rígidos, donde la oferta turística permanece concentrada y vulnerable a shocks macroeconómicos.
👉 TURISMO | La cantidad de viajeros que aterrizan en Brasil aumentó 82% en el año. El boom de turismo argentino generó que Lula ya alcanzara la meta que se había puesto para el 2027. pic.twitter.com/xUrIJvXHPH
— CANAL 26 (@canal26noticias) December 25, 2025
Detrás del récord hay una lectura política y económica más profunda. Brasil trató al turismo como una política de Estado transversal, articulando tipo de cambio competitivo, ampliación de rutas aéreas y reposicionamiento internacional. La mejora en la narrativa externa -apertura, diversidad, previsibilidad- funcionó como complemento de los incentivos económicos y reforzó el atractivo del país más allá del precio.
Brasil bate récord histórico de turismo internacional en 2025 https://t.co/Vk318TKzpr pic.twitter.com/ZxhefY99Ka
— BAE Negocios (@BAENegocios) December 21, 2025
El resultado es un reordenamiento silencioso del mapa turístico sudamericano. Brasil no solo recuperó visitantes, sino que capturó cuota regional en un momento en que sus vecinos enfrentan restricciones internas. La incógnita hacia adelante no es si el récord se sostendrá, sino si el país logrará consolidar esta ventaja cuando el contexto macroeconómico regional vuelva a equilibrarse.