La decisión de El Salvador y Costa Rica de sumarse al Escudo de las Américas marca un nuevo capítulo en la arquitectura de seguridad de Centroamérica. La iniciativa, promovida por Estados Unidos, busca articular cooperación frente a amenazas transnacionales como el narcotráfico, el crimen organizado y la migración irregular, en una región bajo presión creciente.
El anuncio se produjo en un contexto de reordenamiento estratégico de Washington en el hemisferio occidental. Para la Casa Blanca, Centroamérica es un corredor crítico y un espacio donde la prevención y la contención temprana resultan más costo-eficientes que intervenciones posteriores. La adhesión de dos países con perfiles tan distintos refuerza la ambición regional del esquema.
El Escudo de las Américas funciona como un marco flexible de cooperación, más político que militar, que prioriza el intercambio de inteligencia, la capacitación y la asistencia técnica. En El Salvador, el acuerdo se integra a la estrategia de seguridad del presidente Nayib Bukele, basada en control territorial y reducción drástica de la violencia, aunque con cuestionamientos por el debilitamiento de contrapesos institucionales.
Para Costa Rica, la lógica es distinta. Sin fuerzas armadas desde 1949, el país apuesta a reforzar capacidades policiales y de inteligencia frente al avance del narcotráfico en rutas marítimas. El desafío para San José es incrementar cooperación sin erosionar su modelo civilista, un equilibrio sensible en su cultura política.
🇸🇻🇨🇷El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y su homólogo de Costa Rica, Rodrigo Chaves, firman el “Escudo de las Américas”, una alianza implacable para compartir la receta salvadoreña que convirtió al país más peligroso del mundo en el más seguro: desmantelar pandillas,… pic.twitter.com/vuZkUDIDZB
— 📢Rebelión en la Granja🚨 (@elorwelliano) December 27, 2025
La incorporación de ambos países puede generar un efecto dominó en Centroamérica. Gobiernos como Guatemala u Honduras observan el esquema como una vía de acceso a recursos y respaldo político, pero también como un mecanismo que implica mayor alineamiento estratégico con Washington y estándares más exigentes de cooperación.
¡La unión hace la fuerza! La alianza con nuestros hermanos Salvadoreños “el Escudo de las Américas” que nació en Coatepeque traerá cosas buenas para Costa Rica y otros países en la región. Nayib Bukele será un formidable líder en la lucha para frenar al crimen organizado en el…
— Rodrigo Chaves (@RodrigoChavesR) December 12, 2025
En términos geopolíticos, el Escudo de las Américas amplía la influencia estadounidense en una región donde crece la competencia de actores extrahemisféricos. El riesgo es que el esquema derive en dependencias asimétricas o en tensiones internas si los beneficios operativos no se traducen en mejoras sostenibles de seguridad y gobernanza.