Nicolás Márquez quedó envuelto en un momento de alta tensión cuando los conductores le recordaron un tuit que lo interpelaba por un presunto vínculo sexual con la actual vicepresidenta Victoria Villarruel. Lejos de confirmar o desmentir de manera directa, el escritor apeló a la ironía: “No repito errores”, dijo al rememorar aquella respuesta, y reforzó el clima de ambigüedad con otra frase cargada de guiños: “Los caballeros no tenemos memoria”.
Ante la insistencia de los anfitriones para que aclarara el rumor, el biógrafo presidencial evitó definiciones y desplazó la versión hacia terceros. En un tramo de la charla, sugirió que sea Cecilia Pando -reconocida activista de ultraderecha- quien corrobore o no el supuesto affaire, una maniobra discursiva que alimentó la especulación y tensó aún más el intercambio radial.
Abogado egresado de la Universidad Nacional de Mar del Plata, ensayista y conferencista, Márquez es uno de los intelectuales más visibles de la derecha liberal argentina. Autor de más de quince libros y frecuente invitado en medios y foros políticos, se consolidó como uno de los principales promotores de la llamada “batalla cultural”. Entre sus títulos más difundidos figuran “La otra parte de la verdad” y “Milei: la revolución que no vieron venir”, la biografía del presidente Javier Milei que coescribió junto al periodista Marcelo Duclos y que lo ubicó en la primera línea del universo libertario.
Su trayectoria pública estuvo marcada por posiciones provocadoras, críticas a las políticas de género y una lectura controvertida de la historia argentina contemporánea, que lo ubica como un defensor intergeneracional del Documento Final de la Junta Militar, difundido por el gobierno de facto de Reynaldo Bignone, el 28 de abril de 1983, en el tramo final del Proceso de Reorganización Nacional. En ese recorrido compartió espacios y actos con otros referentes del conservadurismo, entre ellos la propia Villarruel, cuando aún no había escalado a la vicepresidencia.
Más allá de su producción intelectual, la figura de Márquez arrastra controversias que exceden el plano ideológico. Pese a haber sido sobreseído por la Justicia, nada pudo hacer el marplatense para evitar que sus adversarios hagan uso de la denuncia por abuso sexual de su hija para desprestigiarlo, algo que pesó sobre sus espaldas entre 2008 y 2022. Estos episodios, sumados a su exposición mediática permanente, contribuyeron a construir un perfil tan influyente para sus seguidores como resistido por sus detractores.
La escena en RZ Radio volvió a mostrar ese combo explosivo: un referente cultural del oficialismo, una pregunta incómoda sobre vínculos de poder y una respuesta calculada para no decirlo todo. En la política argentina actual, incluso el silencio -o la ironía- también comunica.
GZ