A casi dos años de su partida, Valentín Barco reveló detalles inéditos sobre la falta de comunicación con el Consejo de Fútbol de Boca Juniors y habló del presidente Juan Román Riquelme con una frase contundente que reaviva la polémica.
El presente del Colo Barco lo encuentra consolidado como una de las grandes revelaciones de la Ligue 1 con la camiseta del Racing de Estrasburgo, y tras un paso intermedio por el Brighton de Inglaterra y el Sevilla.
Su salida de Boca dejó una herida por aquella negociación, que culminó con la ejecución de su cláusula de rescisión de 10 millones de dólares. En una reciente entrevista con el youtuber Ezzequiel, Barco expuso su verdad sobre cómo se rompieron los puentes con la dirigencia y dejó en claro que su intención original distaba mucho del desenlace final.
La relación entre una de las máximas promesas de las inferiores xeneizes y la actual conducción del club estuvo marcada por el desgaste. Al ser consultado sobre su vínculo actual o pasado con el ídolo y hoy presidente de la institución, Barco fue tajante: "Nunca hubo relación, ni hay". Esta declaración confirma lo que era un secreto a voces en los pasillos de La Bombonera: la distancia entre el jugador y la directiva era insalvable.
El conflicto escaló cuando Riquelme, visiblemente molesto tras la confirmación de la venta, criticó públicamente la decisión del juvenil, argumentando que "lo que hizo está muy mal" y responsabilizando al jugador por firmar el papel de salida a pesar de las presiones de representantes o familiares.
Lejos de esquivar el tema, Barco respondió ahora con una frialdad que denota madurez: "No me generó nada lo que dijo Román después de mi salida, no me esperaba nada ni me sorprendió".

Para el lateral, las palabras del presidente no tuvieron el impacto buscado, ya que, según su visión, la falta de gestión previa había preparado el terreno para ese final. "A Riquelme no le contestaría nada porque no vale la pena meterme ahí", sentenció, buscando clausurar la polémica personal pero dejando en evidencia las fallas institucionales.
Uno de los puntos más controversiales de su testimonio gira en torno a los días previos a su transferencia al Brighton. Según la versión oficial del club en aquel entonces, se intentó renovar el vínculo. Sin embargo, Barco ofrece una narrativa diametralmente opuesta que expone una desconexión total.
"Los últimos días antes de irme había llamado a los del Consejo de Fútbol y no me contestó nadie", reveló el futbolista. Esta falta de respuesta fue, según sus palabras, el detonante final. Barco explicó que su entorno intentó comunicarse insistentemente para destrabar la situación, pero el teléfono en el predio de Ezeiza sonó en el vacío.
El jugador fue aún más allá al aclarar cuál era su verdadero deseo deportivo en ese momento crucial de su carrera: "Yo llamaba porque la idea nuestra era seguir seis meses o un año más en Boca, pero ya pasó".