En el imponente Coca-Cola Arena de Dubái, la número uno del mundo del tenis femenino, Aryna Sabalenka, se midió en un partido de exhibición contra el australiano Nick Kyrgios, actual 671 del ranking ATP. La cita, presentada como una nueva “Batalla de los Sexos”, buscaba recrear el espíritu del histórico duelo de 1973 entre Billie Jean King y Bobby Riggs, pero terminó envuelta en polémica: los espectadores denunciaron que Sabalenka jugó con una cancha reducida, lo que le otorgaba una ventaja artificial frente a su rival y desató un intenso debate sobre la legitimidad del formato.
La polémica surgió porque el lado de Sabalenka era un 9% más pequeño que el de Kyrgios, lo que le permitía cubrir menos espacio y, en teoría, equilibrar las diferencias físicas entre ambos. Sin embargo, muchos espectadores consideraron que esta regla otorgaba una ventaja artificial y desvirtuaba el espíritu competitivo del duelo.
Sinceramente, si querían hacer una batalla de sexos real, la pista debería ser la de toda la vida.
— José Morón (@jmgmoron) December 28, 2025
Esto que se han inventado para que Sabalenka tenga algo de ventaja me parece una patraña. pic.twitter.com/PL8n938nK9
Las críticas se multiplicaron en redes sociales y medios especializados, que calificaron la situación como un “bochorno”. Incluso los fanáticos señalaron dificultades visuales para ver el partido por TV, ya que parecía que las líneas de la cancha estaban deformadas.
Además de la reducción, se aplicó otra regla especial para "igualar" las condiciones biológicas, como limitar a Kyrgios a un solo saque por punto, lo que buscaba compensar la diferencia de potencia entre ambos. Sin embargo, estas modificaciones no evitaron que el australiano se impusiera con claridad (aun jugando lejos del nivel que supo tener), dejando la sensación de que el experimento no cumplió con su objetivo.
Señal mala, nulo espectáculo, la grada parecía dormida, reglas absurdas, Kyrgios medio retirado. Solo Sabalenka aportaba algo.
— José Morón (@jmgmoron) December 28, 2025
Si hacía más de 30 años que no se hacía lo de la Batalla de los sexos, era por algo. pic.twitter.com/Srg7AnxeCe
El cruce entre Sabalenka y Kyrgios dejó más preguntas que respuestas sobre cómo diseñar este tipo de exhibiciones mixtas. Lo que debía ser un espectáculo para celebrar el tenis terminó convertido en un debate sobre la equidad de las reglas y la forma de equilibrar fuerzas sin perder legitimidad. Más allá del resultado, el partido será recordado como un experimento que expuso las tensiones entre el show y la competencia real.