La aprobación del Presupuesto 2026 y de la Ley de Inocencia Fiscal no solo cerró una semana clave para el Gobierno de Javier Milei, sino que dejó al descubierto la arquitectura real del poder legislativo del oficialismo. Con ambas iniciativas sancionadas por amplias mayorías, La Libertad Avanza logró consolidar una mayoría funcional en el Senado y empezó a preparar el terreno para la segunda fase de las sesiones extraordinarias, previstas para febrero.
El resultado de la sesión también evidenció un corrimiento de protagonismos internos. El esquema de construcción de consensos desplegado por el oficialismo redujo el peso de figuras centrales del dispositivo presidencial, como el asesor Santiago Caputo, y relegó a un rol estrictamente institucional a la vicepresidenta Victoria Villarruel, limitada a la conducción formal del debate en el recinto.
El verdadero motor político de la jornada fue un núcleo operativo que trabajó durante semanas para garantizar los votos necesarios. La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, el ministro del Interior Diego Santilli y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem encabezaron las negociaciones, con respaldo técnico del secretario de Hacienda Carlos Guberman y del secretario de la Presidencia Eduardo “Lule” Menem.
Ese esquema de coordinación también tuvo una traducción concreta dentro del Palacio Legislativo. Las negociaciones dejaron de concentrarse en los despachos tradicionales de la Presidencia del Senado y se trasladaron a la oficina que hoy ocupa Bullrich en el primer piso del edificio, un espacio que se convirtió en el centro de operaciones desde donde se monitoreó el poroteo voto por voto y se cerraron los acuerdos finales.
Con el Presupuesto ya sancionado, el oficialismo fijó su próxima parada legislativa: el 11 de febrero, cuando buscará avanzar con proyectos de alto voltaje político, entre ellos la reforma laboral y los cambios a la Ley de Glaciares. Será una etapa más compleja que la anterior y pondrá a prueba si la mayoría construida en diciembre puede sostenerse cuando lleguen los debates que prometen tensionar aún más el tablero político.