El poder en Hollywood ya no se mide solo en premios, taquilla o millones de seguidores en redes sociales. En 2025, la influencia real se ejerce fuera de cámara, en los contratos, en las decisiones creativas y en el control de negocios que mueven miles de millones de dólares a escala global.
Durante décadas, las mujeres fueron protagonistas visibles, pero rara vez ocuparon los espacios donde se definía el rumbo de la industria. Esa lógica comenzó a romperse en los últimos años, impulsada por el auge del streaming, la fragmentación de audiencias y una nueva generación de creadoras que entendió que la verdadera influencia no está solo en actuar o cantar, sino en producir, negociar y decidir.
El ranking anual de The Hollywood Reporter sobre Las 100 Mujeres Más Poderosas del Entretenimiento refleja ese cambio de época. No se trata de popularidad ni de fama pasajera, sino de poder estructural: quién controla proyectos, derechos, presupuestos y narrativas. En lo más alto aparecen figuras que lograron transformar su carrera artística en una plataforma de decisión real.

Jennifer López encabeza la lista como una de las mujeres más influyentes del entretenimiento mundial. Con una carrera que cruza música, cine, televisión y negocios, construyó algo poco habitual en Hollywood: una marca global con control creativo propio. Produce, actúa y negocia directamente con las grandes plataformas, eligiendo qué historias contar y cómo hacerlo. Su poder combina impacto cultural, visión empresarial y alcance internacional.

Oprah Winfrey representa una forma de poder que trasciende modas y generaciones. Su influencia no depende de estrenos puntuales, sino de una estructura mediática que ella misma construyó. Como productora y referente cultural, su aval sigue siendo determinante para proyectos audiovisuales, documentales y contenidos con impacto social. En 2025, continúa siendo una de las grandes decisoras del sistema.

Taylor Swift redefinió la relación entre artistas e industria. El control de los derechos de su música, sus giras récord y su vínculo directo con millones de seguidores la convirtieron en una potencia económica y simbólica. Más allá del éxito artístico, su influencia reside en haber marcado precedentes que cambiaron las reglas del negocio musical y empoderaron a otros creadores.

Beyoncé consolidó un modelo de poder basado en el control total de su narrativa. Cada proyecto es concebido como un evento cultural y audiovisual, con una estrategia minuciosa detrás. En 2025, su influencia se sostiene en la capacidad de marcar tendencias, imponer estándares creativos y convertir cada lanzamiento en un fenómeno global que impacta más allá de la música.

Eva Longoria dejó atrás el rol exclusivo de actriz para convertirse en una figura clave detrás de cámara. Como productora y directora, impulsa contenidos propios y lidera proyectos con identidad y alcance internacional. Su lugar en el ranking refleja el crecimiento del poder de quienes producen y toman decisiones, no solo de quienes aparecen en pantalla.

Selena Gómez encarna a una generación que entendió temprano el valor del control creativo. A su carrera artística sumó una faceta empresarial sólida y un rol activo como productora. Su influencia combina popularidad, decisiones de negocio y una conexión directa con audiencias jóvenes, lo que la posiciona como una de las figuras más influyentes de este año.

Reese Witherspoon es uno de los casos más claros de transformación en Hollywood. A través de su productora, impulsó series y películas protagonizadas por mujeres que dominaron el streaming. Su poder reside en elegir historias, financiar proyectos y negociar de igual a igual con las plataformas, algo que redefinió su lugar en la industria.

Shonda Rhimes es una de las mentes más influyentes de la televisión contemporánea. Como creadora y productora, construyó universos narrativos que se sostienen durante años y garantizan audiencias masivas. Sus acuerdos estratégicos la convierten en una pieza central del negocio audiovisual global.

Jenna Ortega simboliza el recambio generacional del poder en Hollywood. Además de protagonizar éxitos internacionales, comenzó a involucrarse activamente en decisiones creativas. Su presencia en el ranking muestra cómo las nuevas estrellas ya no se conforman con actuar, sino que buscan incidir en el rumbo de los proyectos desde adentro.

Zoe Saldaña combina prestigio artístico y peso comercial. Protagonista de algunas de las franquicias más exitosas del cine, supo capitalizar esa posición para ampliar su rol como productora. En 2025, su influencia se explica por una carrera sólida y una presencia constante en proyectos de alto impacto global.
El punto en común entre estas diez mujeres no es solo el reconocimiento público, sino el lugar que ocupan dentro del engranaje del entretenimiento. Todas entendieron que el poder no se concede: se construye. Ya sea mediante productoras propias, control de derechos, liderazgo creativo o acuerdos estratégicos, lograron romper un sistema que durante décadas las relegó a un rol secundario.
También se observa un cambio generacional claro. Mientras las referentes históricas consolidan estructuras de largo plazo, las nuevas figuras exigen participación activa en decisiones creativas y comerciales desde etapas tempranas de sus carreras. El resultado es un mapa de poder más diverso, pero también más competitivo.
En 2025, Hollywood ya no se define solo por lo que ocurre frente a cámara. El verdadero centro de gravedad está detrás de escena, donde estas mujeres no solo protagonizan historias, sino que deciden cómo se construye el futuro del entretenimiento global.