01/01/2026 - Edición Nº1059

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Leyenda del pádel

Cecilia Reiter: "Ser número uno inspira pero es una responsabilidad cuando estás ahí arriba"

30/12/2025 | La primera argentina en ser número 1 del pádel mundial dialogó con NewsDigitales en una larga y descontracturada entrevista. En esta primera entrega, evaluó cómo se juega actualmente, su rol como capitana de la selección y el liderazgo de Delfi Brea y Agustín Tapia.



Hablar de Cecilia Reiter en el pádel es hacerlo con palabras mayores: tres años número 1 del mundo, pionera de la rama femenina y multicampeona durante 12 temporadas con la española Carolina Navarro, pero también vistiendo la camiseta de la Argentina, con dos Mundiales en su haber y la medalla de oro en los Juegos Sudamericanos de Odesur en 2022. 

Hoy, con 43 años, es la capitana de los seleccionados juveniles y expresa con orgullo que, más de una década después, otra compatriota haya llegado al primer puesto del escalafón de este deporte. Sí, su alegría por la posición de Delfina Brea es inocultable: se admiran, se quieren, se apoyan. Pero sobre todo sabe que entre las dos hay buena parte de los éxitos argentinos en la historia del pádel. 

En una amena entrevista con NewsDigitales, se explayó sin vueltas por una variedad de temas que van desde la importancia de que nuestro país lidere el ranking mundial hasta el talento de las nuevas generaciones, pero también opinó sobre la constancia, el sacrificio, las leyendas y la diferencia que encuentra hoy entre el pádel masculino y el femenino. Incluso con respecto a su época.

"Para mí es una alegría enorme que Delfi esté ahí arriba. Tener una número uno argentina es un tremendo orgullo y emoción. La Argentina se merecía hace tiempo tener una jugadora en el liderato del ranking, somos un país con trayectoria y mucha historia en el mundo del pádel, y es increíble que haya pasado tanto sin una número uno, pero era algo que tenía que ocurrir. Yo siempre tuve la sensación de que esa argentina iba a ser Delfi, le dije que tenía algo especial, tenía algo especial en su mirada y bueno, no me equivoqué. Así que estoy muy feliz por ella y por toda su familia y equipo", señala en la primera pregunta.

-En un posteo viejo pusiste que Delfi era una referente para muchas chicas, porque la empiezan a seguir y copian sus movimientos. ¿Esta nueva generación te pregunta por ella o por otras jugadoras?

-Delfi es referente de todas las chicas jóvenes, fundamentalmente en Argentina, pero seguramente que también en muchas partes del mundo porque al final las personas cuando alcanzan una posición de privilegio, como el número uno, dos o el tres, son espejos para muchas personas que empiezan, para muchos chicos y chicas que empiezan a jugar y a competir más en serio en nuestro deporte. En el caso de Delfi es la figura, el modelo a seguir de todas nuestras chicas. Sí que preguntan, quieren saber, pero bueno, sobre todo la siguen en redes y miran todos sus partidos. Es hermoso escuchar a las chicas hablar de Delfi porque al final te das cuenta también lo que inspira ser un número uno y la responsabilidad que eso conlleva cuando estás ahí arriba.

Ceci Reiter (arriba a la derecha) con los chicos que salieron campeones de América tanto en la rama masculina como femenina.

-¿Ves en esta nueva camada de jóvenes a estrellas del futuro?

-A mí no me gusta dar nombres porque aparte pienso que hay un momento en el que cuando uno da un nombre también está poniendo una carga de presión encima de esa persona. Hoy la generación de chicas que tenemos en Argentina -no te voy a mentir- no es voluminosa en cantidad, pero sí hay muchísima calidad. Es difícil determinar cuántas podrán dedicarse profesionalmente al pádel, de vivir de esto, pero hay un grupo de jugadoras que a mi forma de ver tienen una calidad enorme y mucha proyección.  Yo siempre lo que trato de transmitirles a todos (chicas y chicos por igual) es que ellos tienen que intentar hacer todo lo que esté al alcance de sus posibilidades. Hacer todo bien no te asegura el éxito, pero no hacerlo sí te asegura que no te va a salir. Hay que tratar de que las cosas bien dependan de nosotros. A veces también uno tiene que estar tocado por una varita de suerte, de estar en el momento indicado y en el lugar indicado, pero a la suerte se la persigue también, se la genera.

-Esa frase resume mucho lo hecho por Alejandro Galán y Fede Chingoto, que durante 2025 hicieron todo bien y sin embargo cuando les tocó toparse con Agustín Tapia y Arturo Coello, perdían y se notaba cierta frustración. ¿Cómo se resuelve? 

-El deporte no es exacto, no es una ciencia exacta. Vos podés hacer todo muy bien, pero también hay otro que hace todo muy bien, porque al final todos jugamos por lo mismo. Y en este deporte solo puede ganar uno. O sea, solo gana una pareja. Entonces, Chingoto y Galán no tengo ninguna duda de que debe haber sido un año en el que hicieron todo a la perfección, que cuidaron hasta el más mínimo detalle de que entrenaron, descansaron, se cuidaron con las comidas, el físico, el fisio, vieron seguramente ellos y su equipo millones de videos… pero si enfrente tenés otros dos que hacen ese mismo trabajo y que encima tienen un plus de ser dos monstruos, hay una parte que no depende de ellos. Entonces no sé si hay una forma. Creo que la manera es la que mostraron. Al comienzo de la temporada parecía que Tapia y Coello iban a arrasar y que Fede y Ale estaban lejísimo. Y sin embargo terminaron el año peleando el número uno hasta casi el último torneo. 

-¿El número uno se sostiene en la constancia?  

-Sí, pero la constancia se sostiene en el sacrificio, en no bajar los brazos, en seguir creyendo y apostando al equipo. Hay mucho laburo en ello, y también es clave hacer autocrítica, intentar mejorar cada uno a nivel individual pero también sumar para mejorar a la pareja. Sin todo eso no podés empezar a hablar de la palabra equipo. Si vos ves las parejas que, entre comillas, mejores resultados han tenido o que han sido más regulares a lo largo del año, son justamente aquellas que se mantuvieron estables. Yo soy de las que creen que la constancia es darle tiempo a un proyecto, porque es lo que te termina dando el resultado. El mejor ejemplo de ello hoy son Tapia y Coello: lo bien que se llevan, cómo se apoyan, cómo se tratan cuando uno está abajo, el otro sale y hace un partidazo y levanta el nivel para suplir al compañero.

-Hay mucha gente a la que le gusta más ver el pádel femenino porque es más estético, hay otro ritmo de juego, lo inverso al masculino donde casi todo es potencia. ¿Cómo ves este tema?

-Sí y no te diría, porque el masculino es todo potencia en esas canchas donde se juega un pádel rapidísimo donde hay mucho calor. Se juega al aire libre, que la pelota vuela o en lugares de altura. Pero el pádel masculino en condiciones normales, cuando se juega indoor, cuando hay una temperatura que no es elevada, cuando se puede jugar al pádel, es espectacular. O sea, hay potencia, sí, pero no es un tiroteo. Creo que hay que discernir eso. A mí no me gusta cuando se convierte en un tiroteo el deporte, cuando todos le pegan desde la línea, cuando casi no hay intercambio. A los que amamos el pádel de la vieja escuela, eso nos choca un poco. En ese sentido el pádel femenino tiene una ventaja, porque casi siempre se juega de la misma forma. Y no porque haya una diferencia física de potencia. Las chicas, por más entrenadas que estén, por más atletas que sean, por mucho que hayan evolucionado, nunca van a llegar a tener el despliegue, la fuerza y la velocidad de un hombre.

-O sea que el pádel femenino actual se juega más como en tu época…

-No, no, es otro deporte. Literalmente. El otro día, sin ir más lejos, yo miraba la final entre Delfi-Gemma y Bea-Claudia y te digo la verdad: en 10 minutos que estuve sentada mirando mientras tomaba mate salieron como cinco, seis veces por la puerta. Y eso en mi época lo hacía una jugadora, dos jugadoras, una vez por partido, dos veces por partido, y era un montón. Hoy se juega a otra cosa, a otra velocidad. Son épocas distintas…

-Y con otras paletas…

-Claro, pero con otros recursos para entrenar también, con otras facilidades y recursos económicos. Hoy si me tengo que llevar a mi fisio al torneo me lo llevo, y también a mi preparador físico y a mi entrenador. En nuestra época eso era impensable porque no te daban los números para hacer todo eso.