El atacante colombiano Duván Vergara sorprendió al mundo del fútbol al revelar que pasó nueve horas en un quirófano para realizarse un tatuaje de gran tamaño en la zona frontal de su cuerpo. El procedimiento se llevó a cabo en Cali, Colombia, durante sus vacaciones, y fue registrado en su canal personal, donde mostró imágenes del proceso acompañado por tres tatuadores.
La sesión incluyó sedación y ayuno completo, condiciones poco habituales para un tatuaje, lo que generó inquietud en el entorno de Racing Club. El propio jugador relató que se trató de un esfuerzo físico extremo, con una puesta en escena similar a la de una cirugía, lo que explica la duración y la necesidad de cuidados médicos posteriores."Dos días de grabación, tres tatuadores, un día sin comer", escribió el propio jugador en sus redes sociales.

La decisión de Vergara llamó la atención porque llega en un momento clave: el futbolista había cerrado su primera temporada en Racing y se esperaba que iniciara la pretemporada en plenitud. Su paso por el quirófano, aunque no relacionado con una lesión deportiva, abre interrogantes sobre su disponibilidad inmediata para el inicio del torneo.
En el club temen que el proceso de cicatrización y recuperación pueda retrasar su puesta a punto, considerando que el futbolista necesita estar en plenitud para afrontar la exigente agenda de la Academia en el inicio del año. La situación se suma a la presión por contar con todos los refuerzos en condiciones óptimas, en un mercado donde se apostó fuerte por nombres de jerarquía.
Mientras tanto, los hinchas expresaron su sorpresa y preocupación en redes sociales, cuestionando la decisión del jugador y esperando que no afecte su rendimiento. El cuerpo técnico, por su parte, mantiene la calma y confía en que Vergara pueda reincorporarse sin contratiempos, aunque seguirá de cerca su evolución tras las 9 horas de quirófano.