El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora mensualmente la Universidad Torcuato Di Tella volvió a mostrar en diciembre de 2025 un escenario de estabilidad relativa, pero con fuertes diferencias internas según edad, género, territorio, nivel educativo y expectativas económicas.
El relevamiento permite observar no solo el nivel de respaldo al presidente Javier Milei, sino también cómo se estructura socialmente ese apoyo y cómo evolucionó en el último trimestre del año.
El índice se construye sobre una escala de 0 a 5, donde los valores más altos indican mayor nivel de confianza. El ICG no mide intención de voto, sino una evaluación más amplia sobre el desempeño y la orientación general del gobierno en funciones.
El ICG surge del promedio de cinco dimensiones específicas:
En diciembre, el ICG se ubicó en 2,46 puntos, con una leve caída del 0,1% respecto de noviembre. Aun así, el indicador se mantiene por encima del nivel registrado a igual altura de los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, lo que sugiere un piso de respaldo más sólido que el de gestiones previas en su segundo año.
Tras un marcado repunte en noviembre, diciembre consolidó una tendencia de variaciones acotadas, patrón que ya se había observado el año anterior. En el acumulado de 2025, el índice se movió dentro de un rango relativamente estrecho, lo que refuerza la idea de un apoyo estable pero segmentado.
La brecha de género continúa siendo uno de los rasgos más consistentes del respaldo a Milei. En diciembre, el ICG fue más alto entre los hombres (2,66) que entre las mujeres (2,28).
Aunque la diferencia se redujo levemente —pasó de 0,45 puntos en noviembre a 0,38 en diciembre—, el patrón se mantiene desde el inicio de la gestión: el apoyo masculino es más firme y menos volátil, mientras que entre las mujeres se observan mayores oscilaciones mensuales.
El respaldo al Gobierno también presenta un claro clivaje generacional. El grupo de 18 a 29 años volvió a exhibir el nivel más alto de confianza (2,92), sin cambios respecto de noviembre.
En el otro extremo, los mayores de 50 años registraron un ICG de 2,50, con una baja mensual del 3,8%, mientras que el segmento de 30 a 49 años —tradicionalmente el más exigente— sigue siendo el más rezagado, aun cuando mostró una mejora en diciembre (2,32; +5,8%).
La comparación entre octubre, noviembre y diciembre muestra un orden estable: jóvenes primero, adultos mayores después y, en último lugar, el grupo etario central, clave desde el punto de vista electoral.

En el plano geográfico, el Interior del país continúa siendo el principal bastión de confianza del Gobierno, con un ICG de 2,64 en diciembre, pese a una leve baja mensual.
La novedad del mes fue el fuerte repunte de CABA, que alcanzó 2,49 puntos, con una suba del 22,7%, y volvió a ubicarse por encima del GBA, donde el índice cayó a 2,10.
La evolución trimestral confirma una tendencia clara:
El respaldo al Gobierno crece a medida que aumenta el nivel de instrucción. En diciembre, el ICG fue más alto entre quienes alcanzaron educación terciaria o universitaria (2,61), seguido por quienes completaron el secundario (2,39).
En contraste, el índice cae con fuerza entre quienes solo tienen nivel primario (1,72). La comparación con octubre y noviembre muestra que el apoyo entre los sectores más educados no solo es mayor, sino también más consistente en el tiempo.
El dato más contundente del informe vuelve a estar en las expectativas económicas. Entre quienes creen que la situación del país mejorará dentro de un año, el ICG alcanza un nivel muy alto: 4,25 puntos en diciembre.
Entre quienes creen que la situación se mantendrá igual, el índice cae a 2,56, mientras que entre los pesimistas —quienes esperan un empeoramiento— se desploma a 0,40, con una fuerte baja respecto de noviembre.
La evolución trimestral confirma que la confianza en Milei está estrechamente ligada a la expectativa de futuro, más que a la evaluación del presente. Es allí donde el Gobierno conserva su principal activo político.