Una investigación que avanzó por etapas, siguiendo pistas técnicas y conexiones internas, terminó por desnudar el funcionamiento de una organización criminal que operaba con mando centralizado aun con su líder tras las rejas. La Policía de la Ciudad logró desbaratar a “La Mafilia”, una banda dedicada al robo sistemático de camionetas 4x4 en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La pesquisa se activó a partir de una seguidilla de robos de camionetas Toyota Hilux y SW4 que repetían un mismo patrón: tareas de inteligencia previa, uso de inhibidores de señal, vehículos de apoyo, adulteración de patentes y ocultamiento de los rodados en distintos puntos del conurbano para luego reinsertarlos en el mercado como si fueran legales.
En una primera etapa, los investigadores lograron identificar a una célula operativa conocida como “La Banda del Botón Rojo”, integrada por choferes y levantadores de vehículos. Esa línea derivó en seis allanamientos simultáneos en Pilar, La Lonja y Exaltación de la Cruz, donde fueron detenidos todos sus integrantes y se secuestraron rodados adulterados, llaves codificadas, módulos de arranque, dispositivos electrónicos y documentación relevante.

El análisis del material incautado y el entrecruzamiento de comunicaciones permitieron avanzar un escalón más arriba. Así se estableció que esa banda respondía a una estructura mayor, denominada “La Mafilia”, cuyo liderazgo recaía en un hombre apodado “El Gordo Ale”, detenido por delitos similares y que, según la investigación, coordinaba desde la cárcel los robos, la logística y la comercialización de las camionetas.
El punto de inflexión de la causa se produjo el 3 de julio, cuando la organización robó una camioneta en territorio porteño y, durante la fuga, embistió a efectivos policiales. En ese episodio, el vehículo sustraído atropelló a un motociclista que murió en el lugar. El conductor fue detenido tras intentar escapar a pie, mientras que horas antes la misma banda había cometido otro robo, con una camioneta que fue recuperada mediante el seguimiento por cámaras de seguridad.
Ese hecho permitió a los investigadores confirmar la existencia de una asociación ilícita con roles definidos: choferes, encargados de logística, falsificadores de documentación y patentes, reducidores de autopartes, responsables de talleres clandestinos y personas dedicadas al acopio y “enfriamiento” de los vehículos robados. La estructura, según se determinó, funcionaba bajo órdenes impartidas desde prisión, con la colaboración de familiares y la pareja del líder como nexos externos.
La causa sumó otro capítulo el 21 de noviembre, cuando personal de una comisaría vecinal detuvo en Palermo a tres integrantes de la banda mientras intentaban cometer un nuevo robo con la misma modalidad. Uno de ellos tenía pedido de captura vigente y los tres quedaron vinculados a al menos cinco hechos anteriores.
Con el cúmulo de pruebas reunidas, la Justicia ordenó once allanamientos simultáneos en localidades como Los Polvorines, San Miguel, Pablo Podestá, La Reja, Paso del Rey, General Rodríguez, Hurlingham, Florencio Varela y Monte Grande. En esos procedimientos fueron detenidos los principales integrantes de “La Mafilia”, incluida la pareja del líder, y se desbarataron talleres clandestinos dedicados a la programación de ECU, codificación de llaves y adulteración de documentación.
Además, se incautaron inhibidores de señal, scanners, computadoras, impresoras industriales, cientos de llaves de ignición, chapas patente, dinero en efectivo y teléfonos celulares, y se allanaron garajes utilizados para ocultar los rodados sustraídos. Con más de doce detenidos y el circuito completo desarticulado, la investigación puso fin a una organización que operaba de manera sistemática en el robo y la comercialización ilegal de camionetas 4x4 en el AMBA.