11/01/2026 - Edición Nº1069

Internacionales

Religión y sociedad

Jesús de Nazaret y la idea revolucionaria que cambió los derechos humanos

01/01/2026 | Las enseñanzas de Jesús introdujeron una noción de igualdad moral que influyó en la construcción de derechos, instituciones sociales y valores humanistas.



La figura de Jesús de Nazaret introdujo una transformación profunda en la forma de concebir al ser humano. En un mundo estructurado por jerarquías rígidas, esclavitud y exclusión, su mensaje colocó en el centro la dignidad de cada persona, independientemente de su origen, riqueza o condición social. La idea de que todos son iguales ante Dios rompió con lógicas dominantes y propuso un principio ético de alcance universal.

Las enseñanzas de Jesús insistieron en el valor del prójimo, el cuidado de los pobres y la responsabilidad moral frente al sufrimiento ajeno. Este énfasis en la compasión y la justicia introdujo un lenguaje nuevo para pensar la convivencia humana y sentó las bases de una ética centrada en la persona.

Nazaret


Nazaret es una ciudad de Israel con historia bíblica. En la ciudad antigua, está la Basílica de la Anunciación que tiene una cúpula y es donde se cree que el ángel Gabriel le dijo a María que tendría un hijo. 

Cristianismo, derechos e instituciones

Con el paso de los siglos, el cristianismo amplificó ese mensaje inicial y lo tradujo en prácticas sociales e institucionales. La noción de que todo ser humano posee un valor intrínseco por ser creado a imagen de Dios influyó en la evolución del pensamiento jurídico y político europeo, anticipando principios que más tarde serían centrales en la idea moderna de derechos humanos.

En el plano institucional, comunidades cristianas promovieron la creación de espacios de educación, asistencia y cuidado. Escuelas, universidades y hospitales surgieron bajo su impulso, consolidando una tradición de servicio social que contribuyó al desarrollo humano en contextos de precariedad y desigualdad.

Justicia social y proyección histórica

A lo largo de la historia, valores cristianos inspiraron movimientos que buscaron limitar abusos de poder y mejorar la situación de los más vulnerables. Desde la crítica a la esclavitud hasta las luchas por derechos civiles, el cristianismo funcionó en muchos casos como un marco moral que legitimó demandas de igualdad y justicia.

En perspectiva histórica, el legado de Jesús no se reduce a una dimensión religiosa. Su influencia atraviesa debates contemporáneos sobre dignidad humana, solidaridad y responsabilidad colectiva. Más allá de las tensiones y contradicciones de las instituciones cristianas, el núcleo de su mensaje sigue siendo una referencia central en la construcción de valores humanistas modernos.