Las fiestas de fin de año son sinónimo de reuniones, brindis, recuerdos y esperanza. Pero también traen riesgos concretos que pocas veces se consideran: desde cortocircuitos por luces defectuosas hasta accidentes viales o quemaduras por pirotecnia. Seguir medidas sencillas puede marcar la diferencia entre una celebración alegre y un accidente prevenible.
- Primero, la decoración. Revisa que cables y enchufes no estén pelados ni dañados antes de instalar luces. Colocá el árbol y las guirnaldas lejos de fuentes de calor y superficies inestables, preferí luces LED y apagá todo antes de salir o dormir. Para exteriores, elegí productos aptos para intemperie.
- Las velas generan ambiente, pero también incendios. Ponelas sobre superficies firmes, lejos de telas y materiales inflamables, y nunca las dejes encendidas sin supervisión. Optá por versiones LED cuando sea posible.
- La pirotecnia aumenta la adrenalina, no el bienestar. Evitarla es la recomendación más clara. Si decidís usarla, comprá productos autorizados, encendelos en espacios abiertos y mantené distancia de personas, animales y autos. Bajo ninguna circunstancia permitas que los niños las manipulen.
- En la vía pública, el riesgo se traslada al tránsito. Con más autos en ruta y celebraciones alrededor, conducir sin alcohol, usar siempre cinturón y evitar distracciones como el celular son reglas básicas. El cansancio también afecta la concentración: descansá antes de salir.
- Finalmente, un botiquín básico en casa con gasas, vendas, desinfectante y analgésicos puede facilitar la respuesta ante cortes o quemaduras menores. Tenerlo accesible y en buen estado no es un extra, es una precaución inteligente.
Celebrá con tus seres queridos sin sorpresas indeseadas: prevención simple, efectos concretos.