El 30 de diciembre de 2004 un incendio en el boliche República de Cromañón, ubicado en el barrio de Once de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hizo que perdieran la vida 194 jóvenes que habían asistido a un recital de la banda de rock Callejeros. A ellos se agregaron más de 1.400 heridos, la mayoría por inhalación de monóxido de carbono, y cientos quedaron con secuelas físicas y psicológicas.
Más de la mitad de estas muertes se dieron por gente que volvió a entrar a rescatar amigos, familiares o simplemente desconocidos en un gran gesto de solidaridad y empatía. Hubo un antes y un después de Cromañon y aún hoy los familiares y sobrevivientes luchan por la memoria de quienes no pueden.

Era la tercera presentación de Callejeros en Cromañón, sonaba la primera canción y un bengala alcanzó el techo que no estaba debidamente ignifugado, era solo una media sombra de plástico. Quienes intentaron salir tuvieron dificultades con salidas de emergencias clausuradas y escasa señalización pero lo más grave era que este boliche estaba habilitado.
Cromañón es la mayor tragedia no natural de la historia argentina. Hubo responsables políticos y penales, como así también desidia: encarcelaron a distintos actores como Omar Chabán (dueño del boliche quien falleció tiempo después), todos los miembros de Callejeros y el escenógrafo de la banda, así como también a Raúl Villarreal, colaborador de Chabán, por los delitos de incendio culposo seguido de muerte y cohecho.
También existieron condenas para funcionarios del gobierno porteño y de la policía como el subcomisario Carlos Díaz, con ocho años de prisión e inhabilitación especial por los delitos de incendio culposo, seguido de muerte y cohecho, la exsubsecretaria de Control Comunal Fabiana Fiszbin y el exdirector general de Fiscalización y Control Gustavo Torres, todos condenados a cuatro años. La exdirectora general adjunta de la misma dirección, Ana María Fernández, recibió tres años y seis meses de prisión por el delito de omisión de los deberes de funcionario público en concurso ideal con incendio culposo seguido de muerte.
Después de mucha lucha de parte de familiares y sobrevivientes Cromañón fue declarado un espacio para la memoria, creando también una Comisión Administradora del lugar que está formada por miembros del Ministerio, de la Secretaría de Derechos Humanos, como así también distintas organizaciones integradas por familiares y víctimas.
Más años pasan de Cromañón, más presente debe estar en la memoria de cada persona que necesita que esto no vuelva a suceder, aunque dan escalofríos las palabras de gente que estuvo esa noche y repite que una nueva tragedia de este calibre es posible, al parecer poco se aprendió. Aunque suene utópico y estemos en manos del azar, Cromañón, nunca más.