Las recientes declaraciones del canciller de Israel, Gideon Sa’ar, en relación con las actividades anunciadas por la empresa Navitas Petroleum en el Atlántico Sur introdujeron un elemento diplomático de peso en la histórica disputa por las Islas Malvinas. Al reconocer explícitamente la existencia de una controversia de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, el Gobierno israelí envió una señal política que refuerza el enfoque defendido por Buenos Aires en los foros internacionales.
El pronunciamiento resulta relevante no solo por su contenido, sino también por su forma. Israel tomó distancia de la iniciativa empresarial, subrayando que se trata de una compañía privada sin participación estatal, y expresó su expectativa de que la disputa se resuelva mediante el diálogo y por medios pacíficos. Esta distinción entre actores privados y posición gubernamental constituye un principio central del derecho internacional.
Desde la perspectiva argentina, el reconocimiento de la disputa adquiere un valor significativo al provenir de un país con el que mantiene una relación estratégica. Sin asumir una posición de parte, Israel reafirmó que el diferendo sigue abierto, lo que fortalece la idea de que ninguna de las partes puede avanzar unilateralmente mientras persista la controversia.
La respuesta del canciller argentino, que valoró públicamente las declaraciones israelíes, se inscribe en una estrategia de acumulación diplomática. En lugar de escalar el conflicto, la Argentina busca consolidar apoyos al marco jurídico internacional que llama a la negociación entre las partes y desalienta acciones unilaterales en territorios en disputa.
Recientemente, la empresa israelí Navitas Petroleum anunció que su filial británica, Navitas Petroleum Development and Production, llevará a cabo actividades en el océano Atlántico Sur, en un área cuya soberanía es objeto de disputa entre la Argentina y el Reino Unido.
— Gideon Sa'ar | גדעון סער (@gidonsaar) December 26, 2025
Israel…
El trasfondo energético del episodio explica parte de su sensibilidad. El avance de proyectos de exploración y explotación de hidrocarburos en áreas en disputa suele generar tensiones diplomáticas, especialmente cuando se trata de regiones con reclamos de soberanía vigentes y respaldados por resoluciones de las Naciones Unidas.
En este contexto, la posición israelí contribuye a descomprimir un frente delicado para la política exterior argentina. Al remarcar la centralidad del diálogo y el respeto al derecho internacional, el episodio refuerza la vigencia de la vía diplomática como principal herramienta para sostener el reclamo de soberanía.
Valoro las declaraciones del Canciller del Estado de Israel, Gideon Sa’ar (@gidonsaar), en las que reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.
— Pablo Quirno (@pabloquirno) December 27, 2025
La Cuestión de las Islas Malvinas debe resolverse mediante la negociación entre las partes,… https://t.co/2NrZDQ356d
Más que un alineamiento coyuntural, el gesto puede leerse como un reconocimiento implícito de la legitimidad del planteo argentino. La cuestión Malvinas vuelve así a instalarse como un tema abierto en la agenda internacional, lejos de hechos consumados y decisiones unilaterales.
En un escenario global atravesado por disputas geopolíticas y energéticas, la reafirmación de la vía diplomática aparece como un activo estratégico. Para la Argentina, este tipo de señales contribuye a sostener una política exterior basada en el derecho, el diálogo y la construcción gradual de consensos internacionales.