La organización benéfica creada por el Príncipe Harry y Meghan Markle atraviesa uno de los cambios más relevantes desde su nacimiento. James Holt, director ejecutivo y figura clave en el armado del proyecto, anunció que dejará su cargo, en un momento en el que la fundación busca redefinir su identidad, su estructura interna y su proyección internacional.
Holt no fue un dirigente ocasional. Comenzó a trabajar con la pareja incluso antes de que abandonaran sus funciones dentro de la familia real británica, cuando todavía cumplían compromisos oficiales. En ese período se desempeñó como asesor estratégico y responsable de comunicación, y fue uno de los hombres de mayor confianza durante el complejo proceso de ruptura con la monarquía y el posterior traslado a Estados Unidos.
Con la creación formal de la fundación en 2020, Holt pasó a ocupar un rol central en la transición de Harry y Meghan hacia una vida pública independiente. Fue designado director ejecutivo cuando el proyecto comenzó a tomar forma institucional y se convirtió en el encargado de profesionalizar la estructura, ordenar los programas y darle coherencia a una agenda social que buscaba tener impacto global.
Bajo su conducción, la organización enfocó su trabajo en áreas sensibles como la salud mental, el acompañamiento a comunidades vulnerables, la seguridad digital y la asistencia humanitaria en contextos de conflicto y crisis. En paralelo, la fundación fue ajustando su perfil, alejándose de un esquema estrictamente vinculado a la realeza para consolidarse como una entidad filantrópica con identidad propia. Ese proceso derivó en el fortalecimiento de Archewell Philanthropies, que pasó a concentrar y ordenar la mayor parte de las iniciativas solidarias.

Harry participa de una visita humanitaria, una de las líneas de acción que la fundación busca reforzar en la nueva etapa tras la salida de su director ejecutivo.
La salida de Holt se produce en un contexto más amplio de reordenamiento. En los últimos meses, el entorno profesional de los duques de Sussex mostró cambios frecuentes, tanto en equipos de comunicación como en áreas de gestión, reflejando las dificultades de sostener un proyecto filantrópico estable bajo una exposición mediática constante y expectativas muy altas.
Aunque deja la conducción diaria, Holt no se desvincula por completo. Seguirá colaborando como asesor estratégico, con especial foco en proyectos humanitarios y en la planificación de acciones internacionales previstas para los próximos años. La intención es garantizar continuidad mientras se define un nuevo esquema de liderazgo y se evalúa si la organización mantendrá un director ejecutivo único o avanzará hacia un modelo más descentralizado.

La pareja consolidó su agenda filantrópica tras dejar sus funciones dentro de la familia real británica y radicarse en Estados Unidos.
Para Harry y Meghan, este cambio representa un punto de inflexión. A más de cinco años de su salida de la monarquía, la fundación es uno de los pilares de su identidad pública y una de las principales herramientas para sostener su agenda social a nivel global. El desafío ahora será demostrar que el proyecto puede sostenerse, crecer y adaptarse sin depender exclusivamente de las figuras que lo impulsaron en su etapa inicial, en un escenario donde cada decisión es observada con lupa a nivel internacional.