12/01/2026 - Edición Nº1070

Deportes


Fórmula 1

El balance de Franco Colapinto en Alpine: qué dejó su temporada en la Fórmula 1

31/12/2025 | Presión contractual, un equipo en reconstrucción y una temporada que pasó de la incertidumbre a la consolidación. El análisis del año de Franco Colapinto en la máxima categoría y las señales que dejó de cara al futuro.



La temporada de Franco Colapinto en la Fórmula 1 no fue una más. Marcada por la presión, la incertidumbre y un Alpine en pleno proceso de reconstrucción, dejó un balance que va más allá de los resultados y abre una pregunta clave sobre el futuro del piloto argentino en la máxima categoría.

Un debut condicionado desde el primer anuncio

La historia de Franco Colapinto en Alpine durante esta temporada se puede contar como un relato de tensión permanente. Desde el primer anuncio quedó claro que no se trataba de un debut tradicional: no había contrato largo, no había respaldo explícito a futuro y tampoco un contexto ideal dentro del equipo. Cada carrera parecía una prueba eliminatoria. En un deporte donde el margen de error es mínimo, Colapinto arrancó su camino sabiendo que no solo competía contra el cronómetro y el resto de la grilla, sino también contra el reloj de su propia continuidad.

Cinco carreras para demostrar todo

Cuando se confirmó que disputaría solo las primeras cinco carreras, el escenario fue tan desafiante como simbólico. Alpine F1 Team atravesaba una etapa de reordenamiento interno, con cambios en la estructura deportiva y resultados que no terminaban de aparecer. En ese contexto, el piloto argentino apareció como una apuesta fuerte, pero claramente condicionada. Nadie, ni siquiera dentro del equipo, podía asegurar cuántas carreras iba a correr realmente. El mensaje era directo: había que rendir desde el minuto uno, sin tiempo para procesos largos ni excusas.

Ese primer bloque funcionó como un curso intensivo de Fórmula 1. Colapinto se subió a un auto complejo, exigente y lejos de ser competitivo para pelear adelante. Aun así, mostró lo que necesitaba mostrar: prolijidad, buena gestión de carrera y una rápida lectura del comportamiento del monoplaza. No hubo errores graves ni decisiones apresuradas. En una categoría donde muchos debutantes se quedan en el camino por exceso de ansiedad, Franco eligió el camino menos vistoso, pero más efectivo: cumplir, aprender y sumar experiencia sin exponerse de más.

Alpine en reconstrucción: correr mientras el equipo se reordenaba

La temporada de Colapinto estuvo atravesada, además, por una profunda reestructuración interna de Alpine. El reemplazo del argentino por el australiano Jack Doohan fue un gesto contundente de respaldo de Flavio Briatore, quien a comienzos de año ocupó un rol central en la conducción deportiva. En ese momento, el equipo inició un proceso de cambios que incluyó la salida del entonces jefe de equipo Oliver Oakes, la asunción de Briatore como figura de control total y, más adelante, la incorporación de Steve Nielsen como Director General para ordenar el funcionamiento diario. A ese reordenamiento se sumaron movimientos técnicos clave, con salidas de ingenieros y mecánicos de peso y la llegada de nuevos responsables en áreas sensibles como aerodinámica y diseño, todo en simultáneo con una temporada en marcha y una decisión clara: el 2025 iba a ser un año de transición y reordenamiento interno, con la apuesta en el proyecto 2026.

En ese contexto inestable, Colapinto no solo tuvo que adaptarse al auto y a la exigencia de la Fórmula 1, sino también construir confianza dentro de un equipo que estaba redefiniendo su identidad. El trabajo sostenido con su ingeniero -con poca experiencia en la categoría- Stuart Barlow fue clave para darle continuidad al proyecto deportivo en pista, sostener la comunicación y encontrar referencias en medio de un entorno cambiante.

Los de afuera no son de palo: los medios en su contra

Cuando decimos que tuvo un curso intensivo de la Fórmula 1 no fue solo adentro del circuito sino también afuera. Los medios europeos -como acostumbran hacer con los pilotos sudamericanos- tuvieron un rol crucial en las primeras carreras: criticaron el reemplazo a Doohan y comenzaron a ponerle presión al argentino instalando fake news y nombres de posible sustitutos. Incluso en la web oficial de la F1 publicaron un artículo del periodista Lawrence Barreto que hablaba de la posible llegada de Valtteri Bottas a la escudería francesa.

Con el sabio consejo de su equipo de alejarlo de las redes sociales, Franco no estaba exento de los comentarios. Sin embargo, mostró todo su talento y corazón argentino en pista para callar los rumores malintencionados y alejar a los fantasmas de la no-continuidad. A su vez, el respaldo de sus sponsors como MercadoLibre y la llegada de Claro también pusieron fin a una Silly Season que se adelantó sólo para intentar desestabilizar al argentino. 

El punto de quiebre: continuidad y confianza

La confirmación de su continuidad marcó un quiebre. A partir de ese momento, Colapinto estuvo más relajado, con menos presiones. Se lo vio más suelto, más firme en los duelos y con mayor confianza para interpretar cada fin de semana. Las comparaciones con su compañero de equipo -al cual había superado bajo presión- continuaron en menor medida aunque, en varios pasajes, el argentino logró imponerse en ritmo y consistencia. Ya no se trataba solo de estar a la altura, sino de demostrar que podía aportar valor real dentro del equipo.

 

Claro que Alpine no acompañó siempre. La irregularidad fue una constante: algunas carreras dejaron señales de mejora y otras volvieron a exponer las limitaciones del proyecto con errores amateur en boxes o en la propia preparación del medio mecánico. Pero incluso en ese contexto, Colapinto supo aprovechar cada oportunidad. Avanzó posiciones cuando el auto lo permitió, cuidó neumáticos en carreras largas y mostró carácter en situaciones adversas. En la Fórmula 1 actual, esa capacidad de leer la carrera y adaptarse es tan valiosa como la velocidad pura, y Franco la mostró desde temprano.

Madurez como principal fortaleza

El rasgo más destacado del año fue, sin dudas, la madurez. Lejos de buscar maniobras al límite para destacarse en titulares, Colapinto entendió que su objetivo era más profundo: consolidarse. Supo cuándo atacar y cuándo sumar, cuándo arriesgar y cuándo asegurar. Ese aprendizaje silencioso suele marcar la diferencia entre quienes pasan fugazmente por la categoría y quienes logran quedarse.

Un cierre que deja certezas

El cierre de la temporada dejó un balance positivo. Franco no solo cumplió con las expectativas iniciales, sino que las superó. Pasó de ser una incógnita con contrato corto a transformarse en una pieza clave dentro del proyecto Alpine. Para la máxima categoría, el mensaje es claro: Colapinto está a la altura de la Fórmula 1 y tiene con qué sostenerse. De cara al futuro, la gran pregunta ya no es si merece estar, sino hasta dónde puede llegar. Y después de un año que empezó cargado de dudas y terminó dejando certezas, esa es, sin dudas, la mejor noticia posible.

Temas de esta nota:

FORMULA 1FRANCO COLAPINTOALPINE