23/02/2026 - Edición Nº1112

Internacionales

Calendarios del mundo

Por qué muchos países no celebran el Año Nuevo el 1° de enero

31/12/2025 | Mientras gran parte del mundo se reúne cada 31 de diciembre para una cuenta regresiva global, fuegos artificiales y brindis colectivos, en numerosos países el 1 de enero pasa casi inadvertido.



Mientras gran parte del mundo se reúne cada 31 de diciembre para una cuenta regresiva global, fuegos artificiales y brindis colectivos, en numerosos países el 1 de enero pasa casi inadvertido. No hay celebraciones masivas, ni rituales especiales, ni un sentido simbólico profundo. La razón es simple y, a la vez, fascinante: la forma de medir el tiempo no es universal.

El calendario gregoriano, hoy dominante a nivel internacional, es una construcción histórica de origen europeo que se expandió por motivos políticos, comerciales y administrativos. Sin embargo, muchas culturas conservan sistemas propios para marcar el paso del tiempo, y con ellos, fechas distintas para iniciar un nuevo año.

El Año Nuevo que se mueve con la luna


El calendario islámico se rige por la observación de la luna y no reconoce al 1 de enero como inicio del año.

En países de tradición islámica como Arabia Saudita, Irán o Afganistán, rige el calendario hijri, basado exclusivamente en los ciclos lunares. En este sistema, el Año Nuevo no tiene una fecha fija en el calendario occidental y se adelanta aproximadamente once días cada año. Por ese motivo, el 1 de enero suele ser un día laboral común, sin celebraciones ni relevancia cultural. Las fechas verdaderamente importantes están ligadas a acontecimientos religiosos y espirituales, no civiles.

Asia y el Año Nuevo que llega con el Festival de Primavera


El Año Nuevo Lunar marca el comienzo del ciclo más importante del calendario tradicional en gran parte de Asia.

En gran parte de Asia oriental, el Año Nuevo más significativo es el Año Nuevo Lunar, celebrado entre fines de enero y febrero. Países como China, Vietnam y Corea del Sur concentran allí sus principales rituales, reuniones familiares y festividades.

En China, por ejemplo, el inicio del año está vinculado al Festival de Primavera, que puede extenderse durante semanas y paraliza buena parte de la actividad económica. Frente a esa tradición milenaria, el 1 de enero occidental tiene un rol secundario, más administrativo que cultural.

Calendarios ancestrales que siguen vivos


Etiopía mantiene uno de los calendarios más antiguos del mundo, con un Año Nuevo distinto al occidental.

Un caso singular es el de Etiopía, que utiliza un calendario propio con trece meses y un desfase de varios años respecto del calendario occidental. Allí, el Año Nuevo se celebra en septiembre, durante el festival de Enkutatash, y está profundamente ligado a tradiciones cristianas locales. El 1 de enero existe en la vida administrativa, pero no representa el inicio simbólico del tiempo para la mayoría de la población.

Cuando el Año Nuevo llega en abril

En países como Tailandia o Myanmar, el Año Nuevo tradicional se celebra en abril, coincidiendo con antiguos calendarios solares y agrícolas. El festival de Songkran, en Tailandia, se basa en rituales de purificación con agua y simboliza el cierre de un ciclo y el comienzo de otro. Aunque el 1 de enero es feriado por influencia internacional, no tiene el mismo peso emocional ni cultural.


El Songkran tailandés marca el verdadero comienzo del año según tradiciones ancestrales.

El tiempo como identidad cultural

Para muchas sociedades, el calendario no es solo una forma de organizar días y meses, sino una expresión de identidad, espiritualidad y relación con la naturaleza. La luna, el sol, las cosechas o los hechos religiosos determinan cuándo empieza realmente un nuevo ciclo.

Por eso, mientras Occidente se prepara para recibir 2026, en vastas regiones del planeta el 1 de enero es apenas una convención global más. El verdadero Año Nuevo, para millones de personas, llega en otro momento y responde a otra manera de entender el tiempo.