La decisión del canciller Pablo Quirno de iniciar acciones sumariales y ordenar el traslado inmediato a la Argentina de un funcionario destinado en Siria abrió un debate sensible en la diplomacia argentina. El caso, motivado por una interacción en redes sociales considerada incompatible con la política exterior oficial, marca un punto de inflexión en los criterios de conducta exigidos al Servicio Exterior en un contexto internacional altamente polarizado.
El funcionario afectado, Alejandro Calloni, se desempeñaba en la Embajada Argentina en Damasco. La sanción se activó luego de que diera “me gusta” a una publicación con contenido agresivo hacia Israel, país con el que el gobierno de Javier Milei mantiene una alineación política y diplomática explícita. Para la Cancillería, el gesto —aunque individual y digital— tuvo una carga simbólica suficiente como para activar un procedimiento administrativo.
El episodio revela hasta qué punto las redes sociales se convirtieron en una extensión del espacio diplomático. En misiones en zonas sensibles, cualquier manifestación pública, incluso mínima, es interpretada como representación del Estado. Desde esta lógica, la Cancillería entiende que la neutralidad formal de los funcionarios debe extenderse también a sus perfiles personales cuando ocupan cargos en el exterior.
La medida busca enviar una señal interna clara: la política exterior no admite ambigüedades públicas. El alineamiento con Israel, definido por el Ejecutivo como una prioridad estratégica, se traduce así en estándares más estrictos de disciplina comunicacional. La sanción no solo apunta a corregir una conducta puntual, sino a prevenir desvíos futuros en un escenario internacional volátil.
Hace minutos di la instrucción para iniciarle acciones sumariales al Secretario Alejandro Calloni de @Cancilleria_Ar que trabajaba en la Embajada Argentina en la República Árabe Siria.
— Pablo Quirno (@pabloquirno) December 31, 2025
También he dispuesto su traslado inmediato a la República Argentina.
Sin embargo, el caso también abre interrogantes. Para sectores del ámbito diplomático, la decisión plantea el riesgo de confundir expresión personal con posición oficial, y de ampliar excesivamente el margen de control sobre la conducta privada de los funcionarios. El equilibrio entre libertad individual y representación institucional vuelve a quedar en el centro del debate.
ABERRANTE
— Dani Lerer (@danilerer) December 30, 2025
El Cónsul argentino en Siria, Alejandro Emanuel Calloni, likea un posteo llamando a atacar a Israel. Si, un sinvergüenza.
Imagino que la @Cancilleria_Ar @pabloquirno y @JMilei tomarán urgente cartas en el asunto. pic.twitter.com/ZqL2RylxUa
Más allá de la controversia, la señal política es inequívoca. El gobierno busca un Servicio Exterior alineado, disciplinado y coherente con la orientación internacional definida por el Ejecutivo. En ese marco, el episodio de Damasco funciona como advertencia: en la diplomacia actual, un clic puede tener consecuencias de Estado.