01/01/2026 - Edición Nº1059

Política

Panorama adverso

El peronismo cerró un 2025 para el olvido: cuáles fueron sus únicas dos alegrías

01/01/2026 | Perdió peso en el Congreso y no tiene estrategia nacional. Cristina Kirchner quedó detenida y el 26 de octubre se derrumbaron las ilusiones.



El peronismo termina 2025 atravesando uno de los balances políticos más pobres desde el regreso de la alternancia democrática.

A dos años de las presidenciales de 2027, el principal espacio opositor al gobierno de Javier Milei exhibe desorientación estratégica, fracturas internas y resultados electorales decepcionantes, que ponen en duda su capacidad real de volver al poder en el corto plazo.

La coincidencia en la crítica al rumbo libertario no alcanza para disimular una verdad incómoda: el peronismo todavía no resolvió ni su conducción, ni su identidad, ni su propuesta de futuro, luego del fracaso del Frente de Todos y la derrota de 2023.

Provincia de Buenos Aires: la interna que nunca se cerró

Durante todo el año, la provincia de Buenos Aires fue el escenario más visible de las tensiones internas. La disputa permanente entre La Cámpora y el entorno del gobernador Axel Kicillof atravesó la gestión, la estrategia electoral y la construcción política.

No hubo síntesis y las diferencias se expresaron en el armado territorial y en los discursos. El resultado fue una fractura latente que se trasladó a las urnas: el peronismo celebró un contundente triunfo el 7 de septiembre, que pareció devolverle oxígeno. Sin embargo, el 26 de octubre, Diego Santilli logró una remontada sorpresiva, que encendió todas las alarmas.

Cristina Kirchner, conducción formal y poder menguante

En el plano nacional, el panorama no es más alentador. Cristina Fernández de Kirchner, presidenta formal del PJ nacional, atraviesa una situación inédita: conduce el partido desde la prisión, lo que limita de hecho su capacidad de articulación política cotidiana.

Aunque conserva centralidad simbólica y capacidad de veto, su influencia real en las provincias parece haberse reducido. Gobernadores y dirigentes territoriales priorizan la supervivencia local, con estrategias cada vez más autónomas y, en algunos casos, abiertamente distanciadas del kirchnerismo.

La ausencia de una conducción presencial, sumada al desgaste acumulado, profundizó el desconcierto nacional del espacio.

Elecciones provinciales: un mapa adverso

Los resultados de las elecciones provinciales de 2025 dejaron un saldo negativo para el peronismo, especialmente para su vertiente kirchnerista. En distritos como Salta y Jujuy, el espacio ni siquiera logró ingresar a la pelea principal, quedando relegado frente a oficialismos locales, fuerzas provinciales o expresiones alineadas con La Libertad Avanza.

Este retroceso confirmó una tendencia preocupante: el peronismo ya no es automáticamente competitivo fuera del AMBA, y su marca nacional perdió potencia electoral en buena parte del interior.

Rosario: una alegría con límites

La gran excepción del año llegó desde Rosario, donde Juan Monteverde logró un triunfo resonante en las elecciones locales. La victoria fue leída como una señal de renovación, con dirigentes progresistas, discurso urbano y capacidad de interpelar a sectores desencantados.

El kirchnerismo intentó capitalizar ese fenómeno, con la expectativa de volver a gobernar la ciudad en 2027 y proyectar una nueva camada dirigencial. Sin embargo, el envión duró poco.

En las elecciones del 26 de octubre, Caren Tepp, que partía como favorita, cayó ampliamente frente a La Libertad Avanza. Fue, en definitiva, una alegría santafesina de corto aliento.

Caren Tepp durante la campaña en Santa Fe.

Sin programa económico, sin horizonte claro

Más allá de las disputas internas y los malos resultados electorales, el principal problema del peronismo sigue siendo programático. Existe una coincidencia casi unánime en la crítica al ajuste económico de Milei, pero no está claro cuál sería la alternativa concreta.

El fracaso del Frente de Todos dejó una herida abierta: inflación descontrolada, pérdida de poder adquisitivo y desorden macroeconómico. Ese antecedente condiciona cualquier intento de reconstrucción discursiva.

Hasta ahora, el peronismo no logró formular un nuevo programa económico creíble, que dialogue con la sociedad post-ajuste y al mismo tiempo marque una diferencia clara con su propia experiencia de gobierno.

Un 2027 lejano y lleno de incógnitas

Con este panorama, el peronismo llega al cierre de 2025 más fragmentado que renovado. La fractura bonaerense, la falta de articulación nacional, el debilitamiento del liderazgo de Cristina Kirchner y la ausencia de un horizonte económico común configuran un escenario complejo.

El declive también es institucional: el peronismo perdió la primera minoría en la Cámara de Diputados, y en el Senado viene de un duro revés en la votación por el Presupuesto 2026.