En la noche del 31 River llevó adelante una iniciativa cargada de sensibilidad: una cena de fin de año para socios vitalicios, personas solas y familias que sufrieron pérdidas recientes.
La presencia de Norberto “Beto” Alonso, referencia histórica del club, aportó un valor simbólico. El exfutbolista compartió la noche con los asistentes y evocó junto a ellos recuerdos de diferentes épocas.
El vicepresidente de River Plate, Andrés Ballotta, participó activamente y destacó la relevancia de estos espacios de cercanía. Según explicaron, la dirigencia de River decidió este año poner el foco en los "invisibles" de la masa societaria: adultos mayores que enviudaron, socios que perdieron a sus cuidadores o familias que atraviesan duelos complejos.
El objetivo fue claro: que el club sea, literalmente, la familia de quienes se quedaron sin ella. Los protagonistas fueron desde históricos socios vitalicios hasta integrantes de River Sin Barreras, la diversidad de la mesa reflejó que la soledad no distingue edades ni trayectorias.
Según se conoció, un momento de profunda emoción se vivió con la presencia de la familia de Walter Paz, aquel hincha cuya partida hace años dejó una huella en la comunidad y que hoy, gracias a este evento, sigue unido a la institución.

La mística de la noche alcanzó su punto máximo con la llegada de Norberto Alonso. El "Beto" se alejó del pedestal de leyenda para convertirse en un invitado más, compartiendo el pan y las anécdotas con hombres y mujeres que lo vieron brillar en el césped.
Junto al vicepresidente Andrés Ballotta, los referentes del club escucharon las historias de vida de los socios, transformando la cena en un espacio de escucha activa y reconocimiento.
"River es mucho más que un club deportivo; es una estructura social que debe abrazar a sus miembros en los momentos de mayor vulnerabilidad", destacaron desde la organización.