01/01/2026 - Edición Nº1059

Política

Grieta interna

Qué pasa en LLA con el islam: Zulemita Menem, el Gordo Dan y la polémica por un "feriado"

01/01/2026 | Sectores de La Libertad Avanza relacionan al islam con el terrorismo. Choca con la visión de los Menem. Un día no laborable del 2026 estiró la discusión.



Una controversia tan ruidosa como endeble se desató en la red social X a partir de la queja de un usuario que cuestionó la inclusión, en el calendario oficial de feriados y días no laborables 2026, del 20 de marzo, fecha correspondiente a la fiesta de la ruptura del ayuno del mes de Ramadán, conocida como Eid al-Fitr.

El reclamo apuntó directamente contra el presidente Javier Milei, a quien se le atribuyó la decisión como si se tratara de una definición ideológica o cultural impulsada por su gestión.

La reacción de otros usuarios fue inmediata y mayoritariamente pedagógica: el reconocimiento de fechas religiosas del islam —al igual que del judaísmo y otras confesiones— rige en la Argentina desde hace 20 años, por una ley sancionada en 2005. Es decir, no se trata de una novedad ni de una resolución adoptada por el actual Gobierno libertario.

Qué se celebra en el fin del Ramadán

El Eid al-Fitr es una de las festividades más importantes del islam. Marca el final del Ramadán, el mes sagrado durante el cual los musulmanes practican el ayuno diario desde el alba hasta el anochecer. La celebración incluye una oración comunitaria especial, encuentros familiares, actos de caridad obligatoria y expresiones públicas de agradecimiento espiritual.

En la Argentina, la fecha no constituye un feriado nacional, sino un día no laborable para quienes profesan la fe islámica, en un esquema idéntico al que se aplica para celebraciones judías como Rosh Hashaná o Yom Kipur. El resto de la población desarrolla su actividad con normalidad.

La ley de 2005 y el marco de pluralismo religioso

La inclusión del Eid al-Fitr en el calendario oficial se encuentra respaldada por la Ley 26.089, sancionada en 2005, que reconoce días no laborables para habitantes que profesen religiones distintas de la católica apostólica romana. La norma se apoya en los principios de libertad de culto y pluralismo religioso consagrados en la Constitución Nacional.

Por ese motivo, la presencia de la festividad islámica en el calendario 2026 no responde a una decisión política de Javier Milei, ni implica una reinterpretación cultural del Estado, sino la aplicación automática de una legislación que atravesó gobiernos kirchneristas, macristas y ahora libertarios.

El trasfondo: islam, Occidente y una grieta libertaria

La polémica por el calendario no puede desligarse de un debate más amplio que atraviesa por estos días al espacio libertario: las discusiones sobre el islam, el terrorismo, la tolerancia cultural y los valores de Occidente. El detonante fue una serie de publicaciones del influencer libertario conocido como Gordo Dan, quien difundió un video de un imán en el Reino Unido y lo utilizó para cuestionar de manera general a la religión islámica.

“El problema no es la conducta individual de cada terrorista, golpeador, violador, pedófilo o asesino per se, sino el completo sistema de creencias en su totalidad”, escribió. Y fue más allá: sostuvo que el islam sería una religión “liberticida, asesina y pedófila”, “absolutamente incompatible con los valores morales de Occidente”, y apeló a la paradoja de la tolerancia de Karl Popper para justificar su postura.

En otro pasaje, afirmó que Europa “cayó en desgracia por ser demasiado tolerante con los intolerantes” y advirtió: “Nosotros no permitiremos que pase lo mismo en la Argentina. El presidente Milei no hizo un milagro económico para que lo tiremos a la basura dejando entrar a una cultura invasora que le rinde culto a la muerte”.

Respuestas internas y advertencias sobre la generalización

Las afirmaciones generaron respuestas incluso dentro del propio oficialismo. El diputado libertario Alejandro Fargosi marcó un límite: “Nunca jamás deben generalizarse casos individuales a toda una religión”, escribió, aunque aclaró que personas que postulen violar la Constitución “no son elegibles para lograr visado, residencia ni ciudadanía”.

La intervención más extensa y personal llegó de la mano de Zulemita Menem, quien se presentó públicamente como argentina y musulmana y cuestionó con dureza la asociación directa entre islam y terrorismo. “Confundir al Islam con el terrorismo es un error grave y doloroso para quienes profesamos esta fe y rechazamos toda forma de violencia”, sostuvo.

En su mensaje, apeló a su historia personal y al valor de la convivencia: “Somos muchos los argentinos que profesamos la fe islámica. Trabajamos y damos trabajo, convivimos con respeto y cumplimos con uno de los pilares de nuestra fe, la asistencia a los pobres y a los huérfanos”. Y agregó: “Merecemos el mismo respeto hacia nuestra fe que el que brindamos a los demás”.

“La fe no divide, confundirla con el terrorismo sí”

Menem también recordó episodios internacionales para reforzar su argumento. Señaló que, tras un reciente ataque en Sídney, la persona que evitó una tragedia mayor “era de fe islámica y actuó defendiendo la vida”, y remarcó que ese gesto fue reconocido incluso por el expresidente estadounidense Donald Trump.

Además, advirtió sobre las consecuencias del discurso de odio en la vida cotidiana: “Ayer me dolió ver cómo se filmaba a una mujer musulmana recibiendo comentarios terribles simplemente por llevar una abaya mientras caminaba por su barrio”. Y planteó una pregunta retórica: “¿Qué debería suceder cuando vemos a una monja, a una mujer judía o a una mujer vestida de manera recatada por su fe? La respuesta debería ser siempre la misma: respeto”.

El cierre de su mensaje sintetizó el eje de la discusión: “La fe no divide. Confundirla con el terrorismo, sí”.

Más allá del feriado

De este modo, una queja menor en redes sociales por un día no laborable terminó funcionando como disparador de un debate ideológico profundo dentro del universo libertario. Mientras algunos sectores plantean una mirada civilizatoria y confrontativa sobre el islam, otros recuerdan que el Estado argentino —más allá del signo político del gobierno de turno— se rige por leyes que garantizan la convivencia religiosa.

En ese marco, la inclusión del Eid al-Fitr en el calendario 2026 aparece menos como una decisión de Javier Milei y más como lo que efectivamente es: la continuidad de una política de reconocimiento legal vigente desde 2005, en un país donde la discusión cultural excede largamente a un feriado.