El cruce público entre Daniel Parisini, conocido como el "Gordo Dan", y Zulemita Menem expuso una fisura en La Libertad Avanza (LLA) que va más allá de un simple intercambio en redes sociales. El conflicto, que comenzó con críticas del activista hacia el islam, reavivó una disputa por la identidad cultural del espacio y la interpretación del legado de Carlos Saúl Menem.
La discusión se centró inicialmente en la terminología religiosa. Parisini lanzó una de las frases más polémicas al afirmar que "el islam es incompatible con la cultura occidental". Esta postura generó una reacción inmediata de Zulemita Menem, quien acusó al sector digital de no distinguir entre el islam, como doctrina religiosa, y los musulmanes, como personas y ciudadanos.
El problema, Alejandro, es que cuando el sistema de creencias de toda una sociedad está basado en un libro que avala golpear mujeres y lapidarlas a piedrazos (como explica acá el Imán según lo que dicta la ley sharia), matar a personas por su orientación sexual, casarse con nenas… pic.twitter.com/e6BF13D2Q2
— DAN (@GordoDan_) December 30, 2025
Para la empresaria, esta simplificación es un error común en el discurso de ciertos sectores del oficialismo que terminan atacando a una comunidad entera por prejuicios. "Es una falta de respeto a una comunidad entera. No tenés idea de lo que hablás", disparó Zulemita, marcando una línea clara frente a lo que considera una agresión gratuita hacia sus raíces.
El punto de mayor tensión histórica es el recuerdo de la conversión de Carlos Menem al catolicismo. Antes de la reforma constitucional de 1994, el artículo 2 de la Constitución de 1853 exigía que el presidente de la Nación perteneciera a la religión Católica Apostólica Romana. Menem, de origen sirio-musulmán, debió cumplir con este requisito legal para acceder al poder después de la presidencia de Raúl Alfonsín.
Zulemita reivindica ese pasado como parte de la historia de integración de la Argentina. Ante las críticas del sector más radicalizado de LLA, el entorno de los Menem suele recordar que "mi padre fue un hombre de fe que respetó todas las creencias, pero que tuvo que cumplir con la ley para liderar el país". La defensa de la hija del expresidente busca resaltar que la identidad del "menemismo" original no era excluyente, en contraste con la visión más uniforme que intentan proyectar los nuevos militantes.
El propio nombre del sector que lidera Parisini, "Las Fuerzas del Cielo", añade una carga simbólica al conflicto. Esta denominación de origen bíblico marca un choque directo con cualquier tradición que no se alinee estrictamente con el nuevo canon libertario. Zulemita fue contundente al respecto: "Qué fácil es hablar desde un teclado sin conocer la historia de los que hicieron grande a este país", señaló, cuestionando la legitimidad de quienes pretenden conducir la batalla cultural sin respetar la herencia política que el propio Javier Milei dice admirar.

Detrás de esta discusión sobre la fe y el pasado se dirime la verdadera puja de poder por el control estratégico del Gobierno. La pelea entre el "Gordo Dan" y Zulemita es, en rigor, un reflejo de la tensión entre dos terminales clave:
Esta disputa se enmarca en un proceso de reconfiguración de fuerzas dentro de la Casa Rosada, donde la construcción de la identidad oficialista oscila entre la disrupción digital de sus bases y la necesidad de integrar a los sectores que representan el orden político de los años 90.