El guitarrista y compositor platense Daniel Sbarra pasó por El Living de NewsDigitales para charlar con el periodista Juan Ignacio Provéndola y dejó una clase magistral de memoria rockera. Protagonista de capítulos decisivos del rock argentino, el músico revisó su participación en el disco grabado en París, Francia a comienzos de los años 70, y también su recorrido posterior en Virus, banda fundamental de los 80.
“No fue un disco caótico ni improvisado, como a veces se cuenta. Se trabajó muchísimo”, aclaró Sbarra sobre aquel álbum que este año cumple medio siglo desde su edición original. “Había una vida comunitaria, sí, pero también un nivel de dedicación enorme, sobre todo en los arreglos”.
El guitarrista llegó a Europa con apenas 19 años, un pasaje de ida en barco y sin un plan demasiado preciso. “El barco tardaba casi 20 días, pero costaba la mitad que el avión”, recordó. Tras pasar por España e Inglaterra, se instaló en París, donde sobrevivía tocando música en la calle y en bares.
“El folklore era lo que más rendía. Para los franceses era música exótica”, explicó. En ese circuito nocturno del Barrio Latino se cruzó con Miguel Abuelo, que también vivía en Francia. “Miguel preguntó por un guitarrista en un bar y alguien le pasó mi teléfono. Yo lo conocía a él; él a mí no”.
El contacto fue inicialmente profesional: Abuelo lo convocó para grabar solos en lo que sería su disco solista. Pero pronto el proyecto mutó. “En un corte de la grabación me dice: ‘¿Y si armamos una banda?’ Yo le dije que sí, pero que también tenía temas propios”, contó el músico.

Así nació Nada, una banda colectiva que luego sería rebautizada como Miguel Abuelo & Nada por decisión del productor Moshe Naïm. “La banda se llamaba Nada. Los contratos lo dicen. El nombre 'Miguel Abuelo' aparece después, cuando el grupo ya se había disuelto y el productor quería salvar el proyecto”.
La grabación se desarrolló en una gran casa a las afueras de París, donde convivían músicos y gente del teatro. “Ensayábamos ahí. Fue una etapa hermosa”, recordó. Lejos del mito del descontrol hippie, Sbarra aclaró: “Había intensidad, juventud, pero también mucho laburo”.
Junto al cellista Carlos Beirís, Daniel tuvo un rol central en la arquitectura musical del disco. “Cuando me enteré de que Carlos era cellista, dije: ‘Esto tiene que tener cello eléctrico’. Así nació ‘Octavo sendero’”, explicó sobre una de las piezas clave del álbum.
El proyecto se disolvió antes de consolidarse. Tras una gira incompleta por la costa francesa en 1974, las diferencias creativas se volvieron insalvables:
“Ya estábamos pensando en otro disco, pero Miguel quería ir para un lado y yo para otro”.
En resumidas cuentas: “No hubo peleas ni dramatismo. Simplemente nos dimos cuenta de que no íbamos a seguir juntos”, resumió.
Años más tarde, Sbarra sería protagonista de otra historia fundamental: su ingreso a Virus y la etapa de mayor expansión de la banda. “Cuando Miguel me volvió a llamar en los 80 para sumarme a Los Abuelos, yo ya estaba a pleno con Virus”, postuló el rockero.
“Virus era un proyecto colectivo muy sólido, con una idea estética y musical clara. Yo quería seguir ahí”, explicó. Esa decisión lo ubicó en el corazón de una de las bandas más influyentes del pop-rock argentino.
A 50 años de Miguel Abuelo & Nada, el músico observa ese período con tanta distancia como lucidez: “No sabíamos qué iba a pasar con ese disco, pero sabíamos que lo que hacíamos era honesto”, dijo. Entre París, La Plata y los grandes escenarios de los 80, su recorrido resume una constante: estar donde algo importante estaba por pasar.