03/01/2026 - Edición Nº1061

Sociedad


Efeméride

3 de enero de 1833: el día que Gran Bretaña ocupó las Islas Malvinas

02/01/2026 | La maniobra naval fue ejecutada sin combate, pero bajo coerción militar.



El 2 de enero de 1833 no hubo disparos, pero sí una decisión estratégica que cambiaría la historia del Atlántico Sur. Ese día, la corbeta de guerra británica HMS Clío fondeó frente a Puerto Luis, en la isla Soledad de las Islas Malvinas, con una misión precisa: desplazar por la fuerza a las autoridades argentinas y preparar la toma del archipiélago en nombre de la Corona británica.

Al mando de la nave estaba el capitán John James Onslow, quien presentó una intimación formal al jefe militar argentino en las islas, el teniente coronel José María Pinedo. El mensaje fue directo: la bandera argentina debía ser arriada y la guarnición debía retirarse. No se trató de una negociación diplomática, sino de una imposición respaldada por el poder naval británico.

Una colonia argentina en funcionamiento

En ese momento, las Malvinas no eran un territorio vacío. Desde 1829 funcionaba allí la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas, creada por las Provincias Unidas del Río de la Plata. Había población estable, autoridades designadas por Buenos Aires, producción ganadera, viviendas, depósitos y normas de explotación de recursos impulsadas por el gobernador Luis Vernet. Todo eso estaba en pie cuando la Clío llegó a la bahía.

Uno de los factores menos difundidos de esa jornada fue la situación interna de la goleta argentina Sarandí. Parte de su tripulación era de origen británico y se negó a enfrentar a la Clío, lo que dejó a Pinedo sin capacidad real de resistencia. La desigualdad de fuerzas y la fractura interna sellaron el resultado antes de que se disparara un solo cañón.

El inicio real de la ocupación

Según lo informado por el capitán Onslow a sus superiores, describe lo actuado de la siguiente manera: "Llegué [a Puerto Luis] el 2 de enero de 1833, y encontré un destacamento bajo bandera de Buenos Aires, con veinticuatro soldados, y también una goleta nacional de guerra [la Sarandí] bajo la misma bandera. Presenté mis respetos al comandante de la goleta, quien me informó que era el comandante en tierra y mar. Le informé cortésmente el objeto de mi misión, le pedí que embarcara sus fuerzas y que arriara su bandera, ya que él estaba en una posesión que pertenecía a la corona de Gran Bretaña". 

El 3 de enero, finalmente, se concreta la ocupación británica. Se procedió al arriado definitivo de la bandera argentina y el izamiento del pabellón inglés. La cronología no es menor: la ocupación no fue un accidente ni una reacción improvisada, sino una acción planificada durante meses.

Contrario a un relato simplificado, no todos los habitantes fueron expulsados de inmediato. Parte de la población civil, incluidos argentinos, permaneció en las islas bajo un control de facto, sin autoridades argentinas y sin que se estableciera aún una administración colonial formal. Esa ambigüedad inicial facilitó la consolidación posterior del dominio británico.

Protestas diplomáticas y una disputa abierta

Desde Buenos Aires, el episodio fue considerado un acto de fuerza ilegítimo. Las protestas diplomáticas comenzaron ese mismo año y se mantuvieron de manera sostenida durante el siglo XIX. El diplomático Manuel Moreno encabezó los reclamos ante el Gobierno británico, apoyado en argumentos históricos y jurídicos que Londres rechazó sistemáticamente.

A casi dos siglos de distancia, el 3 de enero de 1833 sigue siendo una fecha central en la historia argentina. Fue el día en que una corbeta británica puso en marcha una ocupación que, para la Argentina, constituye una usurpación aún vigente.