El arranque del nuevo esquema cambiario llega con una suba generalizada del dólar en todas sus cotizaciones, una primera señal de que el mercado empezó a testear el mayor margen de flotación habilitado por las bandas que ahora se ajustan por inflación.
En el segmento oficial, el dólar mayorista sube 1,3% y se ubica en $1.471, mientras que el dólar minorista en el Banco Nación avanza $15, un 1%, hasta los $1.495.
En paralelo, los dólares financieros también operan en alza: el MEP sube 1,5% y cotiza en torno a los $1.503,51, mientras que el CCL avanza 0,8% y se negocia cerca de los $1.537,30.
El equipo económico, encabezado por el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, puso en marcha desde este viernes 2 de enero una modificación relevante del esquema cambiario.
A partir de ahora, el piso y el techo de las bandas dentro de las cuales flota el dólar oficial se actualizan automáticamente según la inflación, con un rezago de dos meses. De este modo, dejan de ajustarse a un ritmo fijo del 1% mensual, un mecanismo que había obligado al Tesoro a intervenir de manera recurrente para contener al tipo de cambio.
Según el sendero oficial difundido por el BCRA, durante enero el piso de la banda descenderá gradualmente desde los $914 hasta la zona de los $894, mientras que el techo se moverá en sentido inverso, desde $1.529 hasta niveles cercanos a los $1.563. El resultado es un corredor más amplio, con mayor margen para absorber movimientos sin abandonar el control.
Más que un cambio de régimen, los analistas coinciden en que se trata de un ajuste para estirar la vida útil del ancla cambiaria, en un contexto donde la escasez de dólares sigue siendo el principal límite del programa.
La novedad es que el BCRA planea comprar divisas aun cuando el dólar no toque el piso de la banda, un punto central del nuevo esquema. Sin embargo, el mercado pone en duda cuán efectivo puede ser ese programa en un contexto de balance cambiario deficitario y alta demanda de dólares.
El propio Central estima que, si la base monetaria pasa del 4,2% al 4,8% del PBI, podría comprar unos US$10.000 millones en el año, cifra que podría ampliarse hasta US$17.000 millones en un escenario más favorable. Para las consultoras, no es casual que esos montos coincidan con los vencimientos de deuda previstos para 2026.
El nuevo esquema también modifica los incentivos financieros. El economista Federico Machado, consultado por este medio, señala que la actualización de las bandas por IPC puede ser relevante en el mediano plazo, pero en 2026 implica apenas un recorrido adicional del 8% para el dólar, lo que limita su impacto inmediato.
En el corto plazo, el cambio de mes podría traer un alivio transitorio en las tasas, por la mayor flexibilidad de los bancos en materia de encajes, con rendimientos que podrían bajar hacia la zona del 25% anual. Sin embargo, el sendero posterior dependerá de la estrategia oficial: si el Gobierno decide inyectar pesos, las tasas podrían mantenerse más bajas; si opta por restringir la liquidez para forzar un desarme de posiciones en dólares, podrían volver a tensionarse rápidamente.
El inicio del año también encuentra al Gobierno frente a un calendario financiero exigente. El 9 de enero vencen US$4.200 millones con bonistas privados, que serán cubiertos con recursos del Tesoro y un préstamo de bancos internacionales.
Según estimaciones privadas, para cumplir con las metas de reservas acordadas con el Fondo Monetario Internacional, el BCRA debería sumar cerca de US$13.270 millones.
LE ERRARON POR USD 20.000 MILLONES
— Hernán Letcher (@hernanletcher) December 30, 2025
Al 23 de diciembre, la variación acumulada de las Reservas Internacionales Netas (incluido el swap de monedas con Estados Unidos) según el TMU del FMI alcanzó USD -14.270 millones, ubicándose USD 13.270 millones por debajo de la meta para el… pic.twitter.com/xne5CDHRp5