La reciente acción militar de Arabia Saudita contra posiciones del Consejo de Transición del Sur (CTS) en Yemen debe leerse dentro de un marco más amplio de seguridad regional y preservación del Estado. Lejos de una escalada arbitraria, la intervención saudí apunta a frenar la fragmentación territorial en un país ya devastado por más de una década de conflicto armado.
Desde el inicio de su implicación en Yemen, Riad ha sostenido como principio central el respaldo al gobierno reconocido internacionalmente y la defensa de la integridad territorial yemení. En ese sentido, el avance del CTS sobre instalaciones estratégicas en Hadramaut representa un desafío directo al frágil equilibrio político alcanzado tras años de negociaciones y acuerdos parciales.
El control de zonas orientales de Yemen por fuerzas separatistas armadas no solo amenaza la unidad del país, sino que introduce un factor de inestabilidad adicional en una región sensible para la seguridad saudí. Hadramaut y Al Mahra, provincias cercanas a la frontera saudita y con salida estratégica al mar Arábigo, son territorios clave para prevenir el tráfico de armas, el movimiento de milicias y la infiltración de actores hostiles.
Desde esta perspectiva, la decisión de intervenir militarmente responde a una lógica defensiva. Permitir que grupos armados no estatales consoliden control territorial equivale a institucionalizar la fragmentación y a debilitar cualquier arquitectura de seguridad futura. Arabia Saudita busca evitar que Yemen se convierta en un mosaico de enclaves armados con agendas propias y sin rendición de cuentas.
🇾🇪🇦🇪 | La región del Yemen del Sur, apoyada por EAU, celebrará un referendum de independencia
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Yemen del Sur fue un país socialista independiente hasta 1990 antes de unirse con Yemen del Norte
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La acción saudí también envía una señal política clara dentro del propio campo anti-hutí: la lucha contra los rebeldes respaldados por Irán no puede coexistir con proyectos separatistas que erosionan al Estado desde dentro. Riad apuesta por una cadena de mando clara y por autoridades legítimas capaces de negociar y ejercer control efectivo sobre el territorio.
Si bien el CTS cuenta con respaldo externo y capacidad militar, su agenda de autonomía o independencia introduce una dinámica de competencia interna que debilita la posición yemení frente a amenazas mayores. Arabia Saudita prioriza una solución política integral, pero entiende que esa salida solo es viable si se preservan reglas básicas de autoridad y soberanía.
#HCHInternacionales | En Yemen, fuerzas gubernamentales apoyadas por Arabia Saudita se movilizan para recuperar territorios del sur que actualmente están bajo control del Consejo de Transición del Sur, grupo respaldado por los Emiratos Árabes Unidos.
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En un contexto regional marcado por guerras prolongadas y Estados frágiles, la intervención saudí busca evitar un nuevo foco de balcanización en la península arábiga. La experiencia de otros escenarios demuestra que la tolerancia a milicias locales con proyectos territoriales propios suele derivar en conflictos crónicos y pérdida de control estatal.
Lejos de clausurar la vía diplomática, la operación de Riad pretende crear condiciones mínimas de orden para que el diálogo sea posible. Desde esta óptica, la acción contra el CTS no es un fin en sí mismo, sino un intento de restaurar un marco de gobernabilidad que permita avanzar hacia una Yemen unificada, estable y capaz de salir del ciclo de violencia.