11/01/2026 - Edición Nº1069

Internacionales

Seguridad regional

Arabia Saudita en Yemen: una intervención para preservar la estabilidad y el orden territorial

02/01/2026 | Riad refuerza su rol como garante de la unidad yemení frente a la expansión de actores separatistas armados en el sur del país.



La reciente acción militar de Arabia Saudita contra posiciones del Consejo de Transición del Sur (CTS) en Yemen debe leerse dentro de un marco más amplio de seguridad regional y preservación del Estado. Lejos de una escalada arbitraria, la intervención saudí apunta a frenar la fragmentación territorial en un país ya devastado por más de una década de conflicto armado.

Desde el inicio de su implicación en Yemen, Riad ha sostenido como principio central el respaldo al gobierno reconocido internacionalmente y la defensa de la integridad territorial yemení. En ese sentido, el avance del CTS sobre instalaciones estratégicas en Hadramaut representa un desafío directo al frágil equilibrio político alcanzado tras años de negociaciones y acuerdos parciales.

Arabia Saudita 


Arabia Saudita, oficialmente el Reino de Arabia Saudita, es un país de Asia Occidental.

Contención del separatismo y seguridad fronteriza

El control de zonas orientales de Yemen por fuerzas separatistas armadas no solo amenaza la unidad del país, sino que introduce un factor de inestabilidad adicional en una región sensible para la seguridad saudí. Hadramaut y Al Mahra, provincias cercanas a la frontera saudita y con salida estratégica al mar Arábigo, son territorios clave para prevenir el tráfico de armas, el movimiento de milicias y la infiltración de actores hostiles.

Desde esta perspectiva, la decisión de intervenir militarmente responde a una lógica defensiva. Permitir que grupos armados no estatales consoliden control territorial equivale a institucionalizar la fragmentación y a debilitar cualquier arquitectura de seguridad futura. Arabia Saudita busca evitar que Yemen se convierta en un mosaico de enclaves armados con agendas propias y sin rendición de cuentas.

Un mensaje de orden en una coalición fragmentada

La acción saudí también envía una señal política clara dentro del propio campo anti-hutí: la lucha contra los rebeldes respaldados por Irán no puede coexistir con proyectos separatistas que erosionan al Estado desde dentro. Riad apuesta por una cadena de mando clara y por autoridades legítimas capaces de negociar y ejercer control efectivo sobre el territorio.

Si bien el CTS cuenta con respaldo externo y capacidad militar, su agenda de autonomía o independencia introduce una dinámica de competencia interna que debilita la posición yemení frente a amenazas mayores. Arabia Saudita prioriza una solución política integral, pero entiende que esa salida solo es viable si se preservan reglas básicas de autoridad y soberanía.

Estabilidad regional y responsabilidad estratégica

En un contexto regional marcado por guerras prolongadas y Estados frágiles, la intervención saudí busca evitar un nuevo foco de balcanización en la península arábiga. La experiencia de otros escenarios demuestra que la tolerancia a milicias locales con proyectos territoriales propios suele derivar en conflictos crónicos y pérdida de control estatal.

Lejos de clausurar la vía diplomática, la operación de Riad pretende crear condiciones mínimas de orden para que el diálogo sea posible. Desde esta óptica, la acción contra el CTS no es un fin en sí mismo, sino un intento de restaurar un marco de gobernabilidad que permita avanzar hacia una Yemen unificada, estable y capaz de salir del ciclo de violencia.