En El Living de NewsDigitales, el actor, escritor, director teatral y músico Luis Longhi dialogó con la periodista Marysol Falbo sobre su trayectoria, su presente creativo y su mirada crítica sobre la cultura argentina, en una charla que recorrió su formación, sus múltiples facetas artísticas y el contexto actual que atraviesa al sector cultural.
“Yo vengo del teatro independiente y de una forma de laburo que nunca fue cómoda, pero siempre fue honesta”, afirma Longhi, y desarrolla:
“Arranqué sosteniendo espacios, armando grupos y aprendiendo que el arte no es una carrera individual, sino una construcción colectiva que se hace incluso cuando todo parece ir para atrás”.
Ese modo de trabajo, explica, marcó toda su carrera. “Nunca pensé el arte separado de la realidad social, porque cuando el arte se despega de lo que pasa se vuelve algo decorativo, sin peso ni sentido”, sostiene, y agrega: “A mí me interesa que lo que hago dialogue con el tiempo que vivimos”.
A lo largo de los años, el actor consolidó una identidad que cruza teatro, música y palabra. “La música, el tango, la canción y la poesía siempre estuvieron mezclados en mi manera de crear”, señala, y aclara: “Son distintos lenguajes, pero todos dicen lo mismo desde lugares distintos”.
Esa mirada integral se sostiene en una convicción profunda. “Los artistas argentinos estamos profundamente comprometidos con lo social, con el pueblo y con el momento histórico que nos toca atravesar”, afirma, y remarca: “El arte no es neutral, siempre toma partido, aunque algunos prefieran no asumirlo”.
Además de su trabajo escénico, Longhi sostiene una producción constante como autor y creador integral: libros, obras teatrales, canciones y novelas. Para descargar de manera gratuita su contenido, ingresa aquí.
Cuando la entrevista entra de lleno en el presente, el artista es categórico:
“La cultura es uno de los bienes más grandes que tiene la República Argentina”.
Desde su perspectiva, no se trata de un lujo ni de un aspecto accesorio, sino de un componente central de la identidad, la memoria y el pensamiento crítico de la sociedad.

Su definición del arte amplía esa idea. “El arte comunica, te abraza, te hace pensar, reflexionar y también batalla”, dice, y reconoce una influencia clave: “Eso lo aprendí de Discépolo, que entendía el arte como una herramienta para interpelar y no para adormecer”.
El análisis del momento actual es directo. “Estamos en un momento en el que la cultura está bastardeada”, afirma, y enumera: “Casi no se filma en la Argentina, se intenta desfinanciar el Fondo Nacional de las Artes (FNA), el Instituto Nacional del Teatro (INT), y a los artistas nos están quitando el trabajo”.
En ese contexto, el rol del Estado aparece como un eje central: “Sin políticas públicas no hay acceso real a la cultura, y eso termina siendo un problema democrático”.
Lejos de la resignación, Longhi destaca la capacidad de respuesta del sector artístico.
“Si no hay escenarios, los inventamos; salimos a las plazas, a las calles, al subte”.
Luego remarca: “El arte siempre encuentra la forma de circular, porque la necesidad de expresarse es más fuerte que cualquier recorte”. Esta lógica se refleja también en propuestas accesibles. “Hacemos funciones a la gorra porque nadie puede quedar afuera del arte por no tener plata”, afirma, como definición ética de su trabajo.
En cuanto a su presente y los próximos meses, adelanta: “Estoy con funciones y reposiciones de El Acompañamiento, y preparando nuevas presentaciones donde vuelvo a cruzar teatro, música y palabra”, señala. Seguirá con Chori Chori, Los pilares de la sociedad y Pasión. Por último, adelantó que está craneando un nuevo espectáculo que “va a armar mucho quilombo”.