11/01/2026 - Edición Nº1069

Internacionales

Tensión internacional

Irán bajo presión: qué busca Donald Trump al amenazar al régimen y respaldar a Reza Pahlavi

03/01/2026 | El respaldo político de Estados Unidos y el liderazgo opositor en el exilio refuerzan a los manifestantes y reconfiguran el equilibrio frente al régimen iraní.



La nueva ola de protestas en Irán ha reactivado un actor que durante años permaneció en los márgenes del tablero internacional: Reza Pahlavi. Su intervención pública, respaldada explícitamente por el presidente estadounidense Donald Trump, introduce un elemento de presión externa que el régimen de Teherán no puede ignorar y que devuelve centralidad a la oposición iraní en el exilio.

El mensaje de Trump —advirtiendo que Estados Unidos no permanecerá pasivo si el régimen reprime violentamente a manifestantes pacíficos— opera como un factor disuasivo. En un contexto donde la violencia estatal ha sido históricamente utilizada para sofocar protestas, la señal estadounidense fortalece a la sociedad civil iraní y eleva el costo internacional de una represión masiva.

Irán


Irán, oficialmente la República Islámica de Irán y también conocida como Persia, es un país de Asia Occidental. 

Reza Pahlavi como figura de unidad

A diferencia de otros liderazgos opositores fragmentados, Reza Pahlavi aparece como una figura con capacidad de articulación simbólica. Sin estructuras armadas ni facciones territoriales, su rol se centra en la construcción de un horizonte político alternativo al régimen islámico, apelando a la unidad nacional y a una transición democrática.

Su agradecimiento público a Trump no debe leerse como subordinación, sino como una estrategia de legitimación internacional. Pahlavi entiende que cualquier proceso de cambio en Irán necesita romper el aislamiento informativo y político impuesto por el régimen, y que el respaldo externo cumple una función clave en ese objetivo.

La presión internacional como herramienta

La postura de Trump refuerza una lógica que ha mostrado efectividad histórica: los regímenes autoritarios son más vulnerables cuando la presión interna coincide con advertencias externas claras. Al colocar límites explícitos al uso de la fuerza, Washington introduce un elemento de cálculo que condiciona a Teherán.

Lejos de promover una intervención directa, el mensaje estadounidense busca establecer líneas rojas. Esa combinación de apoyo retórico y disuasión estratégica reduce el margen de maniobra del régimen sin escalar automáticamente a un conflicto militar.

Un nuevo equilibrio posible

La convergencia entre Reza Pahlavi y Trump reconfigura el escenario iraní. Por primera vez en años, las protestas internas no aparecen aisladas, sino conectadas con un respaldo político internacional explícito. Esto no garantiza un cambio inmediato, pero sí modifica la relación de fuerzas.

Para el régimen, el desafío es doble: enfrentar el descontento social creciente y hacerlo bajo la mirada atenta de actores internacionales dispuestos a elevar el costo de la represión. Para la oposición, la oportunidad es clara: transformar la presión externa en un proceso político ordenado que devuelva a Irán un horizonte de normalidad institucional.

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