La decisión de levantar en Río de Janeiro un gran edificio cultural inspirado en la arquitectura africana marca un punto de inflexión poco frecuente en la historia urbana brasileña. No se trata solo de una obra emblemática, sino de una intervención cargada de sentido político y cultural, en una ciudad donde la herencia africana ha sido estructural pero raramente central en el diseño institucional del espacio público.
El proyecto, encargado al arquitecto burkinés Francis Kéré, ganador del Premio Pritzker, se inserta en una zona históricamente asociada al tráfico esclavista y a la formación de la llamada Pequeña África. La elección del lugar no es neutra: convierte al edificio en un gesto deliberado de resignificación territorial, donde la arquitectura asume la tarea de narrar una historia que durante décadas fue desplazada a los márgenes.
La propuesta de Kéré se apoya en una idea recurrente en su obra: el edificio como espacio de encuentro comunitario antes que como objeto monumental. En este caso, la Biblioteca dos Saberes se concibe como una estructura abierta, con recorridos públicos, áreas verdes y referencias simbólicas a formas de reunión tradicionales africanas, trasladadas al contexto urbano latinoamericano.
Esa operación trasciende lo estético. Al situar un equipamiento cultural de gran escala en un área históricamente subrepresentada, el proyecto busca alterar la jerarquía simbólica de la ciudad, colocando la memoria afrodescendiente en el centro del relato urbano. La apuesta es ambiciosa: que el edificio funcione no solo como contenedor cultural, sino como dispositivo pedagógico permanente.
Diébédo Francis Kéré designs UNESCO museum for stolen artefacts: https://t.co/xAM9g42tg6 pic.twitter.com/0CkzA5ynTF
— Dezeen (@dezeen) December 8, 2025
El impacto real del proyecto dependerá menos de su diseño que de su integración social. Experiencias similares en otras ciudades muestran que este tipo de intervenciones puede derivar en procesos de valorización inmobiliaria que terminan expulsando a las comunidades que originalmente se buscaba visibilizar. La tensión entre reconocimiento simbólico y exclusión material será el principal desafío.
Escuela primaria en Diébédo, Burkina Faso. Diseñada por Francis Kere, Premio Pritzer 2022. pic.twitter.com/73QvRb3ZAL
— Francisco Gómez de Tejada | arquitecto (@gomezdetejada) July 25, 2025
En ese sentido, la obra de Kéré en Río opera como prueba de concepto para América Latina. Si logra sostener una gestión inclusiva y una programación viva, podría convertirse en referencia regional sobre cómo traducir memoria histórica en infraestructura cultural. Si fracasa, reforzará una advertencia conocida: la arquitectura puede abrir preguntas, pero no garantiza respuestas duraderas sin política pública consistente.