07/01/2026 - Edición Nº1065

Internacionales

Memoria urbana

Río de Janeiro reescribe su pasado afro con Francis Kéré: qué busca este edificio

05/01/2026 | El edificio diseñado por el Pritzker Francis Kéré busca reordenar el relato afro en Río y medir el poder real de la arquitectura simbólica.



La decisión de levantar en Río de Janeiro un gran edificio cultural inspirado en la arquitectura africana marca un punto de inflexión poco frecuente en la historia urbana brasileña. No se trata solo de una obra emblemática, sino de una intervención cargada de sentido político y cultural, en una ciudad donde la herencia africana ha sido estructural pero raramente central en el diseño institucional del espacio público.

El proyecto, encargado al arquitecto burkinés Francis Kéré, ganador del Premio Pritzker, se inserta en una zona históricamente asociada al tráfico esclavista y a la formación de la llamada Pequeña África. La elección del lugar no es neutra: convierte al edificio en un gesto deliberado de resignificación territorial, donde la arquitectura asume la tarea de narrar una historia que durante décadas fue desplazada a los márgenes.

Río de Janeiro 


Río de Janeiro es una enorme ciudad costera en Brasil, famosa por sus playas de Copacabana e Ipanema, los 38 m de estatua del Cristo Redentor en la cima del Monte Corcovado y por el Monte Sugarloaf, un pico de granito con teleféricos hasta su cima.

Arquitectura como relato

La propuesta de Kéré se apoya en una idea recurrente en su obra: el edificio como espacio de encuentro comunitario antes que como objeto monumental. En este caso, la Biblioteca dos Saberes se concibe como una estructura abierta, con recorridos públicos, áreas verdes y referencias simbólicas a formas de reunión tradicionales africanas, trasladadas al contexto urbano latinoamericano.

Esa operación trasciende lo estético. Al situar un equipamiento cultural de gran escala en un área históricamente subrepresentada, el proyecto busca alterar la jerarquía simbólica de la ciudad, colocando la memoria afrodescendiente en el centro del relato urbano. La apuesta es ambiciosa: que el edificio funcione no solo como contenedor cultural, sino como dispositivo pedagógico permanente.

Memoria, riesgo y política urbana

El impacto real del proyecto dependerá menos de su diseño que de su integración social. Experiencias similares en otras ciudades muestran que este tipo de intervenciones puede derivar en procesos de valorización inmobiliaria que terminan expulsando a las comunidades que originalmente se buscaba visibilizar. La tensión entre reconocimiento simbólico y exclusión material será el principal desafío.

En ese sentido, la obra de Kéré en Río opera como prueba de concepto para América Latina. Si logra sostener una gestión inclusiva y una programación viva, podría convertirse en referencia regional sobre cómo traducir memoria histórica en infraestructura cultural. Si fracasa, reforzará una advertencia conocida: la arquitectura puede abrir preguntas, pero no garantiza respuestas duraderas sin política pública consistente.