07/01/2026 - Edición Nº1065

Internacionales

Efeméride

El día que Washington frenó a la Iglesia mormona: cómo nació el estado de Utah

04/01/2026 | El 4 de enero de 1896, Utah se convirtió en estado tras décadas de conflicto político, religioso y constitucional.



El 4 de enero de 1896, Utah fue admitido como el estado número 45 de Estados Unidos, cerrando uno de los procesos de estatalidad más extensos y controvertidos del país. A diferencia de otros territorios del oeste, su incorporación no estuvo marcada solo por la expansión geográfica, sino por un debate profundo sobre autoridad federal, libertad religiosa y obediencia a la ley civil.

Durante casi medio siglo, Utah permaneció en una zona gris institucional. Aunque contaba con población estable, economía organizada y estructuras de gobierno local, Washington bloqueó reiteradamente su admisión. El territorio se convirtió así en un laboratorio político donde se puso a prueba hasta dónde podía llegar el Estado federal frente a comunidades con identidad religiosa fuerte y poder político concentrado.

Utah


Utah es un estado sin tierra en la subregión Mountain West del oeste de los Estados Unidos. Es uno de los estados de Four Corners, que comparte frontera con Arizona, Colorado y Nuevo México. También limita con Wyoming al noreste, Idaho al norte y Nevada al oeste.

Religión, ley y bloqueo institucional

El principal obstáculo fue el conflicto entre el gobierno federal y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dominante en la región. La práctica de la poligamia, junto con el control casi total de la vida política y judicial del territorio, fue vista como incompatible con los principios constitucionales estadounidenses. Esta tensión derivó en sanciones, leyes restrictivas y la suspensión sistemática de los intentos de estatalidad.

El punto de quiebre llegó en 1890, cuando el liderazgo mormón anunció el abandono oficial de la poligamia. Ese gesto permitió destrabar el conflicto con el Congreso y avanzar hacia una nueva constitución territorial alineada con el marco federal. La admisión de Utah fue, en ese sentido, el resultado de una negociación forzada entre creencias religiosas y soberanía estatal.


Utah ingresó a la Unión tras décadas de choque entre fe religiosa, ley civil y poder federal.

Un precedente político duradero

La incorporación de Utah sentó un precedente clave: dejó en claro que la libertad religiosa tenía límites cuando entraba en colisión con la ley civil. El caso reforzó la supremacía constitucional y consolidó la idea de que ningún grupo podía ejercer autonomía política paralela dentro del sistema federal. Esta definición tuvo impacto más allá del oeste y marcó futuros debates sobre pluralismo y poder.


La estatalidad de Utah expuso los límites de la libertad religiosa frente a la Constitución.

Con el tiempo, Utah se transformó en un estado plenamente integrado al desarrollo económico y político del país. Hoy es un polo de crecimiento demográfico, innovación tecnológica y estabilidad institucional. Su efeméride recuerda que la construcción de Estados modernos no fue lineal ni pacífica, sino el resultado de conflictos profundos sobre identidad, autoridad y pertenencia nacional.