07/01/2026 - Edición Nº1065

Internacionales

Ucrania

Ucrania borra la frontera civil-militar: qué implica el ascenso de Kyrylo Budanov

05/01/2026 | La decisión de Zelenskiy de ofrecer la Jefatura de Gabinete al jefe de la inteligencia militar reabre el debate sobre controles democráticos en tiempo de guerra.



La decisión del presidente Volodímir Zelenskiy de ofrecer el cargo de jefe de gabinete de la Presidencia al jefe de la inteligencia militar, Kyrylo Budanov, marca un punto de inflexión en la estructura de poder ucraniana. En un país atravesado por la guerra, el movimiento consolida una tendencia creciente: la subordinación del espacio civil a lógicas estrictamente militares.

La Oficina del Presidente en Ucrania no es un cargo menor. Funciona como eje de coordinación política, administrativa y diplomática del Ejecutivo. Colocar en ese puesto a un general activo, con trayectoria en operaciones encubiertas y conducción de inteligencia, altera el equilibrio tradicional entre autoridad civil y estructura militar.

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Ucrania es un país de Europa del Este. Es el segundo país más grande de Europa después de Rusia, que lo limita al este y noreste.

Militarización institucional y concentración de poder

Desde el inicio de la invasión rusa, el poder presidencial ha acumulado facultades excepcionales bajo el paraguas del estado de guerra. La designación de Budanov refuerza esa concentración al fusionar, de hecho, el comando político con el aparato de inteligencia, reduciendo los márgenes de deliberación civil y control institucional.

El reemplazo de figuras civiles por mandos militares en espacios clave no solo responde a una lógica de eficiencia en seguridad. También plantea interrogantes sobre la transparencia, la rendición de cuentas y el futuro de la gobernabilidad democrática una vez finalizado el conflicto.

Riesgos políticos y señales externas

En el plano interno, la decisión puede profundizar tensiones entre sectores políticos desplazados y fortalecer un esquema de poder cada vez más cerrado. En el plano externo, el mensaje hacia los aliados occidentales es ambiguo: mientras Ucrania solicita apoyo financiero y político en nombre de la democracia, concentra su toma de decisiones en estructuras de seguridad opacas por definición.

La figura de Budanov, altamente valorada por su rol en la guerra, carece de experiencia pública en gestión política o administrativa. Su traslado al centro del Ejecutivo introduce un riesgo adicional: que la lógica de la inteligencia -secreta, jerárquica y poco permeable al debate- se imponga sobre la gestión civil del Estado.

Una deriva con consecuencias

La guerra explica muchas decisiones excepcionales, pero no las justifica todas. El ascenso de un jefe de inteligencia militar al núcleo del poder político puede resolver urgencias tácticas, pero compromete el equilibrio institucional a largo plazo. En lugar de fortalecer al Estado, la militarización del Ejecutivo amenaza con debilitar los fundamentos democráticos que Ucrania afirma defender.