19/02/2026 - Edición Nº1108

Internacionales

Caracas

Nicolás Maduro decreta conmoción en Venezuela tras explosiones: qué se sabe

03/01/2026 | El gobierno de Maduro acusó a Estados Unidos de una agresión militar y decretó conmoción exterior sin aportar evidencias independientes.



Tras las explosiones registradas en Caracas durante la madrugada del 3 de enero, el gobierno de Nicolás Maduro difundió un extenso comunicado en el que denunció una supuesta agresión militar de Estados Unidos contra territorio venezolano. El texto, cargado de referencias históricas y retórica antiimperialista, fue acompañado por la declaración del estado de conmoción exterior y un llamado a la movilización popular.

Sin embargo, la narrativa oficial contrasta con la información verificada disponible. Las principales agencias internacionales confirmaron detonaciones y actividad aérea inusual en sectores de la capital, pero ninguna respaldó la versión de ataques coordinados por fuerzas estadounidenses ni identificó blancos civiles o militares alcanzados de forma comprobable.

Venezuela 


Venezuela es un país en la costa norte de América del Sur con diversas atracciones naturales.

Retórica sin evidencia

El comunicado invoca artículos de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho a la legítima defensa, pero omite presentar pruebas técnicas, imágenes satelitales, reportes periciales o datos verificables que sustenten la acusación de una agresión militar extranjera. En lugar de información concreta, el texto recurre a consignas ideológicas y paralelismos históricos que buscan cohesionar políticamente a su base interna.

La apelación a figuras como Simón Bolívar y Hugo Chávez refuerza una lógica discursiva conocida: transformar un episodio confuso en un relato épico de resistencia nacional. Ese recurso, recurrente en momentos de crisis, desplaza el foco de la explicación factual hacia la movilización política.

Estado de excepción como reflejo de debilidad

La decisión de decretar conmoción exterior amplía las facultades del Ejecutivo y restringe garantías en un país que ya opera bajo condiciones excepcionales desde hace años. Más que una respuesta proporcional a hechos confirmados, la medida parece orientada a consolidar el control interno frente a un escenario de incertidumbre.

Lejos de tranquilizar a la población, el decreto profundiza la percepción de fragilidad institucional. Declarar una agresión internacional sin pruebas independientes expone al Estado venezolano a un descrédito adicional en el plano externo y a una mayor desconfianza interna.

Un patrón reiterado

El episodio se inscribe en un patrón histórico del chavismo: ante situaciones críticas, el gobierno prioriza la construcción de un enemigo externo antes que la rendición de cuentas. La falta de transparencia sobre lo ocurrido en Caracas —qué explotó, dónde y por qué— sigue sin respuesta oficial clara.

Mientras persista la brecha entre discurso y hechos verificables, el comunicado de Caracas funcionará más como herramienta de propaganda que como documento creíble ante la comunidad internacional.

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