Molinos Agro es una firma destacada en el mapa agroindustrial argentino. Creada en 2016 a partir de un desprendimiento de Molinos Río de la Plata, la compañia procesa al año unas 6 millones de toneladas de soja y es la responsable del 5% de la harina de soja que se consume a nivel global.
En su último ciclo fiscal, la compañia anunció una facturación de USD 2.660 millones, cifra que posiciona a la empresa en un nivel similar a complejos de peso en la economía argentina, como el trigo o la industria pesquera.
En El Livng de NewsDigitales, Federico Ucke -gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Molinos Agro, analizó como fue el 2025 para la empresa, explicó como se preparan para afrontar las exigencias europeas de sustentabilidad y detalló todo el proceso desde la compra de soja hasta convertirse en embarques de subproductos a diversos destinos del mundo.
-¿Qué es Molinos Agro, qué unidades de negocios tiene y qué balance se puede hacer de 2025?
-Primero arranco con algo muy importante, que es contar nuestro propósito de conectar al campo argentino con el mundo agregando valor. En ese sentido, podemos contar que Molinos Agro es un desprendimiento, un spin off de Molinos Río de la Plata, que fue fundada en el año 1902, con lo cual tenemos sobre los hombros más de 120 años en el país.
Y ese spin off se produce en el año 2016, separando las dos grandes divisiones de Molinos Río de la Plata: la parte de graneles y la parte de productos con marca. Los productos con marca continúan llamándose Molinos Río de la Plata y Molinos Agro pasó a manejar todo el negocio de commodities como empresa por su propia cuenta.
Los dueños siguen siendo los mismos. El grupo mayoritario es Luis Pérez Companc con dos de sus hermanas, que llevan adelante la compañía. Después hay una participación de un 20% del paquete accionario de ANSES. Es decir, que el Estado argentino, por la reestatización en su momento de las AFJP, es parte de Molinos Agro y un 5% finalmente es el que flota libremente en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, con lo cual somos una compañía pública por un porcentaje pequeño, pero somos una compañía pública.
-La clave de todo es la originación. Ustedes procesan más o menos al año unos 6 millones de toneladas de soja, concentran cerca de lo que es el 15% de la molienda nacional y son responsables de exportar el 5% de la harina de soja que se comercializa en todo el mundo. ¿Cómo se articula todo este proceso desde el lote? Pongamos como ejemplo a la soja.
-Esa es la principal cadena de valor, nosotros trabajamos cuatro materias primas, en orden de importancia: soja, maíz, trigo y girasol. Nosotros no tenemos campos propios, con lo cual compramos el 100% de la soja de esos casi 6 millones de toneladas de soja por año, a productores, a acopiadores, a cooperativas y a correacopios. Es decir, nosotros trabajamos siempre con proveedores de la materia prima, a los cuales les estamos empezando a requerir un poco la trazabilidad, información sobre las prácticas en el campo, información sobre el acopio y el transporte hasta la planta. Es algo que nos piden nuestros propios clientes.
De alguna manera, estamos recopilando esa información en canales seguros, en canales donde nadie ve la información que no le corresponde, para después poder trazar y llegar al cliente final en alguno de los 50 destinos del mundo a los que llegamos, con una certificación de trazabilidad.
Toda la producción de soja se recibe tanto en la planta de San Lorenzo, que es nuestro principal lugar de trabajo, es el corazón de nuestra operación, que tiene en esa misma planta un puerto que se llama Puerto San Benito, sobre el río Paraná y es apto para exportar hasta 8 millones de toneladas, con lo cual tenemos todavía algo de capacidad de crecimiento.
-¿Cómo se divide geográficamente la producción?
-En San Lorenzo recibimos la mayor cantidad de materia prima, pero también recibimos materia prima en seis acopios que tenemos ubicados en el interior del país. Dos en la provincia de Buenos Aires (Pergamino y Lincoln), uno en Córdoba (La Cautiva); uno en Santiago del Estero (Bandera); después tenemos otro en Chaco (Pinedo) y por último uno en la provincia de Salta, en Río del Valle. Si los ponés en un mapa, que estamos más inclinados hacia el arco norte. El sudeste de la provincia de Buenos Aires y sudoeste no son tanto nuestro arco de originación, porque tienen una influencia muy fuerte de lo que son los puertos de Necochea y Bahía Blanca.
-Hoy mencionabas clientes que demandan sustentabilidad. Ustedes trabajan mucho con soja y con mercados externos. ¿Cómo les está afectando todo lo que son las regulaciones europeas sobre deforestación?
-Más allá de la nueva postergación, nosotros desde Argentina estábamos preparados. Estamos pidiendo información a los que nos venden la materia prima, está la plataforma VISEC, de la cual formamos parte desde 2019, anticipándonos varios años a lo que vendría en requerimientos. Desde VISEC se pudo reunir a toda la cadena de valor de la soja: semilleros, asociaciones de productores, acopiadores, cooperativas, industriales, exportadores, bancos y ONGs, que verifican que todo esté hecho de acuerdo a lo que se requiere internacionalmente en materia de sustentabilidad.
La normativa europea incluye soja, carne vacuna y forestal. En soja el impacto es grande. El 50% de la harina de soja va al sudeste asiático, pero el 20% va a la Unión Europea. Entonces no podemos desatender ese pedido. Participar es una elección de mercado y esto es lo que se viene a nivel mundial.
¿Qué porcentaje de la producción se comercializa en el exterior?
-Molinos Agro exporta el 90% de su facturación y dedica el 10% al mercado interno. Ese 10% se compone principalmente de harina de soja, que vendemos a balanceadores y a productores de cerdos y pollos. En el caso de la harina de soja, se está empezando a mover a China. El segundo producto más importante es el aceite de soja, que abastece a pymes de biodiésel y a algunos refinadores para el mercado interno. En 2025 tuvimos que poner en práctica una flexibilidad importante para responder a los estímulos externos del mercado de granos, como la baja temporal de retenciones. Fue un período extremadamente corto, en el que hubo que conseguir financiamiento y enfocar los equipos comerciales. Se inyectó una cantidad de dinero muy importante al sector.
Trabajamos con una originación equilibrada, con productores directos, acopiadores, cooperativas y correacopios. Tenemos 25 comerciales en el interior del país y una comunicación permanente con los productores, incluso vía WhatsApp, informando sobre mercados internacionales y locales.