19/02/2026 - Edición Nº1108

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Derechos Humanos

Caída de Nicolás Maduro en Venezuela: qué va a pasar con los mil presos políticos

03/01/2026 | Con cerca de mil detenidos por razones políticas, el fin del liderazgo del régimen podría destrabar uno de los capítulos más graves de la crisis venezolana.



Durante más de una década, Venezuela acumuló un sistema de represión sostenido que tuvo como uno de sus pilares la detención de opositores, activistas, militares disidentes y ciudadanos comunes. Organizaciones de derechos humanos estiman que, a comienzos de 2026, el país mantenía entre 900 y 1.000 presos políticos, muchos de ellos sin condena firme, sometidos a procesos judiciales irregulares y privados de garantías básicas.

Según registros de organizaciones como Foro Penal y Justicia, Encuentro y Perdón, las detenciones se intensificaron tras ciclos electorales, protestas sociales y conflictos internos dentro de las fuerzas armadas. En ese contexto, la prisión se convirtió en una herramienta de control político, más que en un mecanismo de justicia.

Venezuela


Venezuela es un país en la costa norte de América del Sur con diversas atracciones naturales.

Un sistema de castigo político

Los presos políticos venezolanos incluyen dirigentes opositores, periodistas, estudiantes, defensores de derechos humanos y militares acusados de conspiración. Muchos permanecieron años en prisión preventiva, enfrentaron tribunales militares pese a ser civiles y denunciaron torturas, incomunicación y condiciones inhumanas de detención.

El régimen negó sistemáticamente la existencia de presos políticos, pero aceptó liberaciones selectivas bajo presión internacional, confirmando de hecho la naturaleza política de muchas detenciones. Estas excarcelaciones parciales nunca alteraron el núcleo del sistema represivo.

La captura de Maduro y el quiebre del aparato represivo

La captura de Nicolás Maduro durante la operación internacional de enero marca un punto de inflexión. Más allá de su dimensión geopolítica, la remoción del principal vértice del poder elimina el elemento central que sostuvo la lógica de persecución y encarcelamiento arbitrario.

Sin el liderazgo que coordinaba y legitimaba la represión, se abre una ventana concreta para revisar causas, anular procesos viciados y avanzar hacia la liberación masiva de presos políticos. La estructura que utilizó la justicia como brazo político queda severamente debilitada.

Una oportunidad para la justicia y la reparación

La liberación de los presos políticos será una de las primeras pruebas de cualquier transición venezolana. No se trata solo de abrir las cárceles, sino de restituir derechos, investigar abusos y ofrecer reparación a quienes fueron privados de libertad de manera injusta.

La comunidad internacional, que durante años documentó estas violaciones, tiene ahora la posibilidad de acompañar un proceso de excarcelación supervisado y verificable. Para cientos de familias, la caída del régimen representa la posibilidad concreta de cerrar años de persecución.

El fin de la prisión como herramienta política

La eventual liberación de los presos políticos simbolizaría el cierre de una etapa oscura de la historia venezolana. La captura de Maduro no resuelve por sí sola la crisis, pero abre el camino para desmantelar uno de los mecanismos más crueles del régimen: la cárcel como castigo a la disidencia.

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