El mensaje difundido por María Corina Machado tras la captura de Nicolás Maduro marca uno de los momentos más decisivos de la historia reciente de Venezuela. Lejos de limitarse a una celebración simbólica, el comunicado establece una hoja de ruta política que busca transformar un hecho militar y judicial en una transición democrática ordenada y con legitimidad popular.
Machado plantea el fin de un ciclo marcado por la represión, la persecución y el exilio forzado de millones de venezolanos. Al señalar que Maduro enfrenta ahora a la justicia internacional por crímenes cometidos contra su propio pueblo y ciudadanos de otros países, el texto resignifica la caída del régimen como un acto de reparación histórica y no como una simple victoria política.
El eje central del comunicado es la restitución de la soberanía popular. Machado convoca a que la voluntad expresada por los ciudadanos vuelva a ser el principio rector del Estado venezolano, desplazando a un sistema que, durante años, subordinó las instituciones al control autoritario.
En ese marco, la dirigente reconoce a Edmundo González Urrutia como presidente legítimo de Venezuela y llama a que asuma de inmediato su mandato constitucional, incluyendo el mando civil sobre la Fuerza Armada Nacional. El planteo apunta a evitar vacíos de poder y asegurar una transición institucional, no caótica.
Venezolanos, llegó la hora de la libertad. pic.twitter.com/ehy20V1xm9
— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) January 3, 2026
Uno de los puntos más contundentes del mensaje es la promesa de liberar a los presos políticos. Tras años en los que la cárcel fue utilizada como herramienta de castigo a la disidencia, la transición que propone Machado coloca la libertad y la restitución de derechos como prioridades inmediatas.
El comunicado también proyecta una reconstrucción nacional que incluye el regreso de los venezolanos en el exterior, la recuperación de la economía y la reinserción del país en la comunidad internacional. La transición es presentada como inclusiva y orientada al futuro, no como revancha.
El llamado de Machado no se dirige solo a los ciudadanos dentro del país. También interpela a la diáspora venezolana y a los gobiernos democráticos del mundo, a quienes pide compromiso activo en la construcción de una nueva Venezuela. La transición, sostiene, será colectiva y requerirá apoyo internacional sostenido.
Al mismo tiempo, el mensaje transmite orden y contención: vigilancia cívica, organización y comunicación por canales oficiales. En un contexto de alta tensión, esa apelación a la disciplina democrática busca evitar desbordes y consolidar legitimidad.
— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) January 3, 2026
La fuerza del comunicado radica en su oportunidad. En el instante en que el régimen cae, Machado ofrece dirección política, anclaje constitucional y un horizonte claro. No hay improvisación ni vacío discursivo: hay una propuesta de poder civil orientada a cerrar una etapa de autoritarismo.
En ese sentido, el mensaje de “la hora de la libertad” no es solo una consigna. Es la tentativa de convertir una ruptura histórica en un nuevo comienzo institucional para Venezuela.