Mientras Claudio “Chiqui” Tapia atraviesa semanas de fuerte exposición judicial y mediática por su conducción al frente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), su hijo mayor, Iván Tapia, celebró su casamiento con Micaela Esperón en un evento que no pasó desapercibido por su magnitud y nivel de lujo.
La pareja formalizó su unión a través de una ceremonia civil realizada en Puerto Madero, uno de los barrios más exclusivos de la Ciudad de Buenos Aires. Iván Tapia es futbolista profesional y se desempeña actualmente en Barracas Central, club históricamente vinculado a la figura de su padre dentro del entramado del fútbol argentino. Su esposa, Micaela Esperón, es una exjugadora de vóley con trayectoria reconocida en el ámbito deportivo.
Sin embargo, el centro de atención no estuvo puesto en el trámite civil, sino en la gran celebración organizada para familiares y amigos. La fiesta se llevaría a cabo en Exaltación de la Cruz, una zona elegida habitualmente para eventos de alto nivel, caracterizada por estancias y complejos exclusivos destinados a bodas de celebridades y encuentros sociales de gran escala. Donde ya se casaron Ricky Montaner y Stefi Roitman, Jorge Lanata y Elba Marcovecchio, Oriana Sabatini y Paulo Dybala, entre otros.

Según trascendió, uno de los detalles que elevó notablemente el costo del evento fue la decisión de alojar a los invitados en el mismo predio donde se realizó la fiesta. Esto implicó cubrir no solo la celebración, sino también hospedaje, servicios y logística durante todo el fin de semana, transformando el casamiento en una experiencia integral.
De acuerdo a versiones del ambiente social, la familia Tapia no habría escatimado recursos para garantizar una celebración de primer nivel, con producción integral, catering de alta gama y comodidades exclusivas. La posibilidad de concentrar alojamiento y festejo en un mismo lugar multiplicó el presupuesto habitual de un casamiento tradicional.
El contraste entre el despliegue económico del evento y el contexto institucional que atraviesa la AFA no pasó inadvertido. En un momento en el que la dirigencia del fútbol argentino se encuentra bajo la lupa judicial y política, la boda del hijo del presidente sumó comentarios y lecturas en distintos sectores.
Aunque no se difundieron cifras oficiales, la elección del lugar, la escala del festejo y la logística involucrada permiten estimar que se trató de una boda de altísimo costo, muy por encima del promedio. Así, la celebración de Iván Tapia y Micaela Esperón quedó instalada en el centro de la escena, combinando un acontecimiento personal con una puesta en escena de lujo que inevitablemente fue interpretada en clave de poder dentro del mundo del fútbol.
GZ